La Unión Europea se declaró ayer dispuesta a continuar financiando el desarrollo económico y la consolidación de la democracia en Palestina, pero exigió, a cambio, el abandono de la violencia, el reconocimiento, por parte de Hamas y de otras facciones violentas, del Estado de Israel, y su desarme. Los 25 son, con gran diferencia, los principales socios financieros de los palestinos. Sus aportaciones alcanzaron en 2005 los 500 millones de euros. Es una ayuda verdaderamente fundamental para garantizar unos servicios mínimos y la construcción de infraestructuras en Gaza y Cisjordania, privadas, como se encuentran, de los recursos más básicos.