CASI cualquier cosa puede ser vendida de forma automática y sin interrupción las 24 horas del día, los siete días de la semana, los 365 días del año a través de una máquina encastrada en la fachada de un edificio. Las hay en un lugar estratégico de la calle o en el interior de locales y oficinas. Es lo que se denomina 'vending' -público, en el primer caso, que ocurre en ocho de cada diez máquinas; y cautivo, en el segundo-, una modalidad de negocio que proporciona unos márgenes altos de beneficio a cambio de una serie de gastos mínimos.