Curvas peligrosas, vías mal señalizadas, trayectos con tráfico intenso y rectas en las que se aprieta el acelerador más de la cuenta. Son los Tramos de Alta Concentración de Accidentes (TCA), popularmente conocidos como puntos negros. Presentan un índice de peligrosidad superior a la media, por ello, se utilizan para determinar la seguridad de las autovías y son el objetivo preferente de las inversiones públicas. Fomento detectó, a finales de 2004, 56 enclaves de este tipo en la provincia. Un año después, esta cifra se ha reducido prácticamente a la mitad, hasta un total de 30.