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Lunes, 23 de enero de 2006
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DEPORTES
FÚTBOL. PRIMERA DIVISIÓN (VIGÉSIMA JORNADA DE LIGA)
El Celta airea las graves carencias de un Málaga moribundo (0-2)
El equipo se hunde tras otra muestra de falta de ideas, desacierto en ataque y fallos en defensa. Tapia hizo apuestas extrañas en el once y luego los cambios tuvieron poco efecto por el descuido en el 0-1
OCASIÓN. Paco Esteban se resbala y no logra rematar en la segunda oportunidad que tuvo. / CARLOS MORET
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MÁLAGA0 - CELTA2
Alineaciones

Málaga: Arnau (1); Jesús Gámez (1) -Antonio Hidalgo (1), minuto 50-, Litos (1) -Morales (0), minuto 61-, César (0), Nacho (0); Alexis (1), Gerardo (1); Edgar (0), Paco Esteban (0) -Pablo Couñago (2), minuto 46-, Gabriel (0), y Salva (0).



Celta: Pinto (2); Ángel (2), Sergio (2), Lequi (2), José Enrique (2); Borja Oubiña (2); Núñez (1), Jorge (0) -Roberto (1), minuto 61-, Canobbio (1), Silva (1), y Baiano (1) -Javi Guerrero (1), minuto 35-.

Goles

0-1, minuto 46 (25 segundos de la segunda parte): Núñez aprovecha un envío al hueco, sorprende por la espalda a César y Nacho, y marca de tiro cruzado.

0-2, minuto 70: Silva aprovecha el rechace de Arnau en un disparo de Javi Guerrero.

Árbitro

Rubinos Pérez (Asociación Madrileña). Buena actuación.

Amonestados

Mostró la tarjeta amarilla a Borja Oubiña, Jesús Gámez y Nacho (éste cumplirá sanción).

Campo

Poco más de 20.000 espectadores en La Rosaleda en tarde soleada en la primera media hora y fría en la última. Terreno de juego en malas condiciones. El público exigió la dimisión de Serafín Roldán en varias ocasiones y mostró su disconformidad con pañuelos. Tapia fue despedido con aplausos en la zona baja de Fondo.

El mejor: Borja Oubiña

Apenas se habla de él pese a la buena temporada que lleva. Ayer Fernando Vázquez lo situó solo por delante de la defensa y se bastó para 'barrer' todo lo que encontraba. Gracias a su solvencia, Canobbio y Jorge pudieron tocar con comodidad para que el Málaga no tuviera el balón.
El Málaga volvió a perder y, sin embargo, Antonio Tapia fue despedido con aplausos por el sector de Fondo. La undécima derrota y la caída a la zona de descenso suponen dos claras consecuencias del cúmulo de desaciertos: la planificación de Manuel Ruiz Hierro (encima el filial es colista), la incapacidad del secretario técnico y de Antonio Mendoza para mantener a hombres como Juanito y Baiano, la perenne cicatería en invertir en futbolistas, el efecto bumerán del 'caso Duda', las consabidas limitaciones organizativas y ofensivas del equipo, la falta de reacción de los jugadores y las dudas del entrenador. El Celta necesitó muy poco para apuntillar a un equipo moribundo y que se desangra.

La primera temporada bajo el mando de Ruiz Hierro va camino de estrepitoso fracaso. El público miró ayer al palco para señalar al presidente, Serafín Roldán. El equipo ha entrado en una dinámica preocupante que recuerda bastante a aquellas vividas por el desaparecido Málaga, en la que se producen errores arbitrales, dudas, fallos increíbles o despistes pagados por el equipo a un alto precio.

Desmantelamiento

El enésimo desmantelamiento del equipo, vivido el pasado verano, se paga cada vez más caro. Hombres como Juanito, Miguel Ángel y Baiano se echan mucho en falta por su tremenda aportación en la presión y en la claridad de ideas en el juego que debe realizar el equipo en ataque. Tapia puede ser culpable por su sumisión en el 'caso Duda' y por sus decisiones, pero desde luego no por la falta de una alternativa a Valcarce como lateral zurdo. Ayer el Celta volvió a marcar como en la primera vuelta, nada más arrancar el segundo tiempo, con un balón a la espalda del flanco izquierdo de la cobertura malaguista. Nacho fue otro parche más en la legión de jugadores empleados en esa demarcación.

Tapia volvió a liar la madeja para configurar la alineación y el equipo lo pagó. Premió a Paco Esteban por su actuación en el amistoso frente al Hertha y relegó al banquillo a Pablo Couñago. Se supone que fue para desgastar al rival porque el gallego, sin ser un futbolista de otra galaxia, está a años-luz de su compañero. El granadino falló las dos ocasiones claras de la primera mitad y el público no tuvo clemencia.

En ese maremágnum de decisiones extrañas de Tapia también tuvieron cabida Edgar, Gabriel, Alexis y Nacho. De Edgar sorprendió tanto su presencia en el equipo -porque su aportación en ataque es muy escasa- como su inclusión en la derecha, lo que relegó a Gabriel a la izquierda. Salvo un par de permutas esporádicas, el brasileño jugó en la banda opuesta y mostró sin ambición ni iniciativa ni participación. La presencia de Alexis como medio centro se intuyó otra vuelta de tuerca más del técnico para no situarlo como central. De este modo, el Málaga contó con dos jugadores planos en la faceta creativa (el otro era Gerardo) para jugar en casa. El canterano quizá habría ofrecido igual o mejor rendimiento como lateral izquierdo, por no hablar de Nacho en la medular. ¿Por qué ese afán en situar a Alexis como central sólo en las segundas partes y también en no apostar por Nacho al timón del equipo?

Más dificultades

El Celta conocía los defectos del Málaga, de modo que Fernando Vázquez apostó por un único medio centro (Borja Oubiña, que se basta y se sobra) y colocó cuatro hombres como escoltas de Baiano para dificultar aún más la salida del balón. El equipo local tuvo que recurrir al pelotazo y a su amor propio. Para colmo, las mejores oportunidades fueron para dos futbolistas reñidos con el gol, Paco Esteban y Edgar.

La actitud ha pesado mucho en los éxitos del Málaga estas siete temporadas, pero en otras fases siempre hubo una pizca más de calidad. Ahora el equipo está bajo mínimos. El Celta sí posee esta virtud, así que con un pase al hueco desniveló la balanza. No se llevaba ni medio minuto de la segunda parte, así que quedó minimizado el efecto de la entrada de Pablo Couñago en el descanso más la inmediata de Antonio Hidalgo. Aun así, el equipo se sobrepuso como nunca lo había hecho y cercó la portería diez minutos. Edgar falló bajo los palos en una gran acción del medio punta gallego.

Para entonces, el Celta ya aprovechaba las concesiones del Málaga en el centro del campo -Tapia se lió una vez más al retrasar a Gerardo al lateral y luego devolverlo al centro del campo- y no sorprendió que Silva resolviera al segundo intento y sentenciara el encuentro. El resultado no fue más abultado porque Gabriel tuvo que ser colocado como lateral derecho y frenó un par de ataques.

El Málaga es un equipo moribundo, sin rumbo, con gravísimas carencias a todos los niveles y además nada habituado a estar instalado en la zona baja a estas alturas. Mal síntoma. Con o sin Tapia.



Vocento