El Málaga volvió a perder y, sin embargo, Antonio Tapia fue despedido con aplausos por el sector de Fondo. La undécima derrota y la caída a la zona de descenso suponen dos claras consecuencias del cúmulo de desaciertos: la planificación de Manuel Ruiz Hierro (encima el filial es colista), la incapacidad del secretario técnico y de Antonio Mendoza para mantener a hombres como Juanito y Baiano, la perenne cicatería en invertir en futbolistas, el efecto bumerán del 'caso Duda', las consabidas limitaciones organizativas y ofensivas del equipo, la falta de reacción de los jugadores y las dudas del entrenador. El Celta necesitó muy poco para apuntillar a un equipo moribundo y que se desangra.