Su presencia está creciendo de forma espectacular en los últimos meses. Son locales grandes, repletos de artículos y con un escaparate que ocupa todo el frontal del establecimiento. No suelen promocionarse mucho y juegan con el gancho de atraer a los clientes por su ingente catálogo de productos. Se trata de los bazares chinos, un tipo de establecimientos que está modificando de manera sustancial la fisonomía de los comercios tradicionales y los hábitos de consumo de los malagueños en los barrios de los municipios de toda la provincia.