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MÁLAGA
MÁLAGA
Urbanismo dicta la protección integral para el Castillo de Pinares de San Antón
El edificio, de propiedad privada, es de origen musulmán aunque está muy reformado Conserva una antigua fuente de abluciones
PALACETE. El uso actual es el de vivienda. / SALVADOR SALAS
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Una de las edificaciones más antiguas y desconocidas de la ciudad, el Castillo de San Antón, será objeto de un trámite urbanístico que se debatirá en el próximo pleno municipal. El Ayuntamiento ha dictado para este inmueble la protección arquitectónica integral para garantizar su permanencia en el futuro, a petición de la comunidad de propietarios de Pinares de San Antón.

La comisión urbanística del próximo miércoles aprobará inicialmente la inclusión del edificio en el catálogo de inmuebles protegidos de Málaga, con el máximo grado, según explicó el edil de Urbanismo, Juan Ramón Casero, quien destacó la historia y la belleza del conjunto. El castillo, de propiedad privada, es utilizado actualmente como vivienda y responde al modelo de casas señoriales ya que, pese a ser de origen musulmán, ha experimentado múltiples reformas a lo largo de los siglos.

La construcción se asienta sobre una primitiva que perteneció a uno de los árabes de origen aristocrático que fueron expulsados de la ciudad en 1496. Se cree que los cimientos del castillo son en gran parte de esa época, ya que su configuración arquitectónica responde a ese modelo: un patio central en torno al que se disponen las habitaciones. De su origen aún conserva una antigua fuente de las abluciones que todavía está en uso.

Historia

Ermitaños, frailes e instituciones religiosas han ocupado el lugar a lo largo de los siglos. Posee una ermita en la que se veneraba una imagen de San Antón atribuida a Pedro Fernández de Mora y que forma parte de las piezas del Museo de Bellas Artes de Málaga.

Según el expediente documental del edificio, en 1647, don Juan de Amezcua y Navarrete, construyó un cuarto a la entrada de la ermita y posteriormente la reedificó dado su mal estado. En 1742 se hizo una mina de agua -que sigue en pie- para abastecer a la casa y se cambió la advocación de la ermita, que pasó a llamarse de Nuestra Señora del Socorro de Buenavista, en alusión a los Condes de Buenavista. Estos nobles donaron la ermita y los terrenos en 1756 a la Congregación de San Felipe Neri, que realizó varias reformas.

En 1836, con la desamortización, los filipenses pierden el castillo y pasa al Instituto de Segunda Enseñanza de Málaga. Don Jacobo Adrián Laan fue el primero en inscribir la finca en el registro de la propiedad. Se hicieron varias reformas entre el siglo XIX y el XX, entre ellas un amplio camino para que subieran carros y coches que partían desde la carretera de El Palo. La ermita volvió a ser reedificada. En 1964, la hacienda pasó a manos de varios propietarios.



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