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Jueves, 19 de enero de 2006
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ANDALUCÍA
MILENIO
Milenio: Más de veinte años
T RAS la presencia de Zapatero en Andalucía, el pasado lunes en Jaén, ayer le tocó a Mariano Rajoy, pero en Córdoba. Una tierra más ecuménica que la jiennense desde una perspectiva historicista. Otra diferencia sustancial entre la presencia de ambas notoriedades políticas estuvo en la numerosa gerontocracia de los populares arropando a su líder, porque a Zapatero sólo le acompañó Chaves y los dirigentes provinciales socialistas.

En cualquier caso, este parcial cónclave popular tuvo un punto que ya desvelaba el enunciado de la reunión: 'eje de la solidaridad'. Hermosa frase muy alejada del metalenguaje político de estos tiempos. Y nada agresiva, por cierto, lo que es rigurosamente novedoso en el lenguaje de los populares en los últimos meses. Nada lacerante y, además, acertado. El mini cónclave lo conformaban las direcciones y cargos lectivos del PP de Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía. El PP que lleva más de veinte años, toda la vida política, sin conocer al PSOE en la oposición. Ya es meritorio y oneroso. Pues hay algunos que juran que los políticos son impacientes.

Dicen que la idea fue de nuestro Javier Arenas. Y nos lo creemos. Arenas no deja de maquinar ni en los sueños más dulces y placenteros. Lo que le sucede al prócer es que luego se le agria la voz y se endurecen sus gestos faciales cuando se refiere al poder socialista. Aunque lo del señor Rajoy es más inquietante, porque ha pasado de ser un político relajado y de expresión bonachona, su barba le ayuda mucho en tal sentido, a convertirse en un opositor político que mezcla descalificaciones personales de enorme dureza con reflexiones que recuerdan el exilio como una forma para sobrevivir para muchos españoles a lo largo de la historia no lejana.

Y no es que los socialistas repartan caramelos, precisamente, entre sus adversarios políticos, pero parecen como más contenidos ante las adversidades coyunturales desde que llegó Zapatero. Y así entre sobresaltos, cónclaves reducidos y cohetería de pólvora desigual vamos masticando el menú político.



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