La autopsia practicada a los cadáveres de los dos británicos encontrados anoche en una casa de la localidad malagueña de Coín confirma la hipótesis de los investigadores de que la muerte se produjo por inhalación de monóxido de carbono, ya que los cuerpos carecían de signos externos de violencia.
Según informaron fuentes del Instituto de Medicina Legal de Málaga, el examen anatómico de los cadáveres ha permitido determinar la existencia de "una muerte violenta pero de etiología accidental" debido a la inhalación del mencionado gas.
La Policía Local halló los cadáveres tumbados en el suelo en la cocina de una vivienda de dos plantas situada en la zona de Valdeperales, donde habitan numerosos extranjeros, en la que no se observaron indicios de agresión.
Los agentes se desplazaron hasta la vivienda después de que los familiares de los fallecidos contactaran ayer por la tarde con el Consulado del Reino Unido porque no podían comunicarse con ellos desde el pasado domingo.
Cuando consiguieron localizar la vivienda, la puerta estaba abierta, la luz encendida y no contestaba nadie, por lo que accedieron a su interior, donde vieron los cuerpos, uno de los cuales estaba boca abajo y con un charco de sangre, explicó hoy el jefe de la Policía Local de Coín. Además, los agentes encontraron dos perros muertos en la vivienda, que los inquilinos al parecer habían alquilado a una inmobiliaria.
Según fuentes municipales, los fallecidos no estaban empadronados en la localidad y podrían ser A.J. y C.H., de entre 40 y 50 años, aunque su identidad no ha sido confirmada de momento por la Embajada del Reino Unido en España.
Uno de los familiares de las víctimas envió por correo electrónico un croquis de la zona para facilitar la búsqueda de la vivienda a la Policía Local, que inicialmente tuvo dificultades para localizarla en este paraje, próximo al casco urbano de Coín.