diariosur.es
Miércoles, 18 de enero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA EL PERIÓDICO ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
LO + BUSCADO
Dietas
-
Rebajas
-
Descanso en la nieve
-
Academias
-
Recetas vegetarianas
-
Antivirus
-
Sudoku
-
Predicciones 2006
-
Música MP3
-
Juegos PC
-
Logos Melodías
OPINIÓN
TRIBUNA
La 'realpolitik' en Israel
Sharon era bien consciente de que los pueblos israelí y palestino tienen que entenderse desde sus propias fronteras estatales. Había llegado a convencerse de que la solución al conflicto no pasa por la solución militar
EL objetivo de mi última misión oficial al Libano estaba relacionado con una hipotética cooperación de la Unesco, en un terreno claramente humanitario, con un campo de refugiados palestinos, verdadero enclave en la vieja ciudad de Sidon, hoy Saida. En ese campo viven 80.000 palestinos que se perpetuan desde 1948 tras su progresiva expulsión de Palestina por la implantación de la colonización entonces llamada judía, hoy israelí.

Mis interlocutores palestinos me invitaron a entrevistarme con el representante en el Líbano del entonces presidente Arafat. Me encontré con él en otro lugar próximo de la frontera norte de Israel, a eso de las 12 de la noche. De nombre Sultan El Einen, alto, muy delgado, sonriente y muy expresivo. Me invito a pasar al interior de una casamata para hablar de la cooperación que era objetivo de mi viaje. Pero antes de iniciar la conversación, me entregó la placa oficial de Palestina en la que aparece la mezquita de Jerusalen y la basílica de la Natividad.

De entrada me dijo que hacía pocos días se había entrevistado con Moratinos, en aquel entonces embajador en misión especial de la Unión Europea ante Israel y ante Palestina. Una vez finalizada la conversación sobre aspectos técnicos de la cooperación, salimos al campo y nos adentramos en un olivar (inútil precisar protegido mi interlocutor por más de 20 escoltas todos armados con metralletas). Durante el nocturno paseo iluminado por esas potentes lunas llenas del Oriente Proximo, Sultan El Einen me dijo que como representante de Arafat y miembro del comité ejecutivo de Al Fatah así como del comité militar, ya habían decidido la vía política y abandonado la de la lucha armada. Y que esto era respetado por todos los miembros de Al Fatah en territorio libanés y así lo había pedido al movimiento libanés Hezbollah.

A renglón seguido me hizo una confidencia que, en realidad, era un secreto a voces. Sultan El Einen fue el responsable de la defensa de los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila en el Libano cuando fueron atacados por sorpresa por tropas israelies al mando del general Ariel Sharon con la complicidad de las milicias cristianas libanesas. Fue una de las grandes masacres sufridas por el pueblo palestino. El Einen me precisó que pudo informar a Arafat y a la comunidad internacional de todo lo que estaba ocurriendo, y pedir ayuda, ya que era el único que poseía un teléfono vía satélite. Hasta aquí la dramática anécdota.

En Ariel Sharon se concentraron todos los odios palestinos, quienes aún no olvidan cómo mantuvo 'cercado' al presidente Arafat en 'arresto domiciliario' en la Mutaqa, sede oficial de la Autoridad Nacional Palestina, desde donde salió en urgencias para morir días más tarde en un hospital militar en Francia. Pero Ariel Sharon decide asumir la 'Hoja de ruta', desmantelar todos los asentamientos de la colonización israelí en Gaza en contra de las posiciones de los colonos y de una parte de su partido, el Likud. Sharon ya había decidido crear un nuevo partido, el Kadima, lo que significa en realidad la liquidación progresiva del viejo Likud. Y había tomado la decisión de que los palestinos de Jerusalén Este puedan votar en las próximas elecciones legislativas a finales de este mes. Algunos han interpretado esta última decisión como una apertura a una futura negociación con los palestinos sobre una parte de Jerusalén. En la fundacion del partido Kadima vemos, junto a Sharon, a Shimon Peres uno de los lideres indiscutibles del socialismo israelí que se sale del partido socialista para ampliarle el espacio del centro a los seguidores de Sharon, los liquidacionistas del likud. Dicho esto, quedan por resolver muchos asuntos de trazado de fronteras, así como las fronteras de la capital histórica de Palestina (Jerusalen Este), y los inquietantes avances de nuevas implantaciones de colonos, esta vez en Cisjordania, lo que preocupa sobremanera a la Autoridad Nacional Palestina.

Sin duda, el Kadima es un necesario instrumento con nueva cara para avanzar en el sentido de la paz. Sharon era bien consciente de que los pueblos israelí y palestino tienen que entenderse desde sus propias fronteras estatales. Sharon era muy consciente también de la erosión que una línea dura de Israel contra los palestinos supone no solamente para la economía israelí, para la moral de las fuerzas armadas, sino también para la sociedad civil de Israel que sabe que, tarde o temprano, la paz se tendrá que imponer entre los dos pueblos y entre los dos Estados.

Lo curioso del caso es que se dió una total complicidad entre Sharon y Shimon Peres en el terreno de la 'realpolitik'. Incluso dos días antes del derrame cerebral de Ariel Sharon, su ministro de Defensa afirmaba que estarían dispuestos a negociar con el movimiento radical palestino Hamas, en previsión sin duda de que pudiera quedar como partido más votado en las próximas legistativas en Palestina y suponiéndose que Hamas también opte por una 'realpolitik' palestina. Esa nueva dosis de 'realpolitik' del gobierno de Sharon pone en cierta dificultad a Bush y a la Union Europea, que incluyeron a Hamas en la lista de las organizaciones y grupos terroristas.

Ariel Sharon había llegado a convencerse de que la solución del conflito israelo-palestino no pasa por la solución militar. Y el general Sharon, aquel halcón sin escrupulos de Sabra y Chatila y de los bombardeos destructores de viviendas palestinas entre tantas otras operaciones guerreras implacables, en una cama de hospital ha llegado a integrar las filas de las palomas israelíes bajo la mirada de la otra paloma socialdemocrata, Shimon Peres. A la historia corresponderá dar su veredicto que sólo la distancia del paso del tiempo de los pueblos lo convertirá en objetivo.



Vocento