COMO los defensores del Álamo, rodeados por las fuerzas del general mexicano Santana, deben de sentirse los socialistas de la Ponencia de la reforma estatutaria, al exigir el PP el aplazamiento de la negociación y el PA anunciar la «salida temporal» de la Ponencia mientras el PSOE no explique los «acuerdos secretos alcanzados» por Gobierno Zapatero con el tripartito catalán.
Porque la actual situación, de momento, deja la reforma del Estatuto andaluz en trance de no poderse aprobar en la actual legislatura si antes del próximo mes junio no está ultimado el proceso negociador. ¿Qué ha sucedido para que populares y andalucistas se hayan dado la mano y caminen juntos por el angosto sendero de la divergencia. ¿Ha convencido el avezado Arenas al esforzadoÁlvarez para encarecer el calendario triunfal de los socialistas? ¿Se aleja el gran Dell' Olmo de la sombra lugareña de Diego Valderas? IU-CA sin el PA no puede ni cambiar el uniforme de los funcionarios del Parlamento andaluz, y el PA sin IU-CA no saldrá ni en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA). Aunque el PSOE, sin ninguno de los dos 'hermanos menores', se tiene que comer con papas su mayoría absoluta en la Cámara en lo que respecta a la reforma estatutaria. Ante las incógnitas políticas, siempre hay que ponerse en lo peor, aunque sólo sea por prescripción facultativa.
De todo ello se desprende que el general Santana es el lugareño Javier Arenas, que aunque nacido en Sevilla tiene la espesa retranca del lugareño andaluz. Todo ello, además, ejecutado cuando el satisfecho Chaves atendía al presidente Zapatero en Jaén entre palmas y olivos. Y es que en política la bondad es como el calorcito primaveral en el polo sur. Se puede pensar, en cualquier caso, que es una operación que permitiría al PP integrarse en la Ponencia sin pagar peaje por su retraso voluntario, meditado y medido al milímetro. ¿Y qué gana el PA? Bienes sentimentales, desde luego, no. Ni siquiera carnales. Cómo está el patio.