Las caras de contrariedad no se hacen esperar. En la cola del autobús en San Pedro Alcántara, en plena avenida Luis Baille, todos se convierten en improvisados cicerones de los más novatos. La pregunta es siempre la misma: «¿Dónde se compran ahora los billetes?». «Ve usted la caseta de la Policía Local, pues detrás», responde amablemente un señor. Se queja del paseíto que se tiene que dar todos los días hasta la otra acera para sacar el tique y la carrera improvisada que a veces se marca para no perder 'el Portillo', como se le llama coloquialmente.