UNA encuesta, de las muchas que pululan por la ciudad, revela que el 40 por ciento de la población de Marbella vincula aún a Isabel García Marcos con el PSOE. La actual primera teniente de alcalde marbellí, que fue expulsada del cónclave socialista en 2003 por apoyar la moción de censura que proclamó a Marisol Yagüe, sigue siendo el rostro amable del socialismo para una nada despreciable cantidad de marbellíes. ¿Motivos? Sería difícil de numerarlos pero hay una cuestión que, aplicando una dosis mínima de sentido común, puede acercar la respuesta: El público, los votantes, no tienen ninguna imagen a la que vincular con el socialismo en Marbella. No hay un candidato firme que cuente con todas las bendiciones del partido, desde las bases locales a los altos cargos nacionales, previo beneplácito autonómico. Huérfano de líder, el PSOE tiene por delante un camino muy duro si quiere recuperar la Alcaldía. La cantinela de que el partido tiene sus plazo suena a hueca en Marbella. Las situaciones excepcionales requieren de gestos excepcionales. El PSOE ha dado un paso de gigante al poner sobre el papel un rumor que no cesa: La cúpula socialista quiere a Paulino Plata como candidato en Marbella. El consejero se lo piensa, mientras algunos quieren negar la evidencia. Ambas tácticas pueden poner en peligro réditos electorales, ya difíciles de por sí. Marbella, por habitantes, pero sobre todo por la capacidad de generar riqueza, se merece el mayor respeto y la máxima atención, incluso en clave electoral.