El corazón de la maquinaria económica malagueña ha dejado de latir. La primera jornada de huelga general convocada en la construcción puso ayer la puntilla a la inactividad que sufre el sector desde el estallido del conflicto de las canteras de Alhaurín de la Torre, en paro desde el pasado 28 de noviembre. Las reivindicaciones de los trabajadores del ladrillo -que de momento mantendrán sus protestas hasta el próximo día 15- amenazan con agravar la delicada situación en la que se encuentra este sector, que ya pende de un hilo por el desabastecimiento de áridos.