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CAMPO DE GIBRALTAR
El Lucentino da una clase de pundonor a la Balona (2-1)
Los cordobeses a base de garra, empuje y ganas dieron la vuelta al partido en la segunda mitad ante una Balompédica apática y sin alma
FRANCIS HEREDIA/LUCENA (CÓRDOBA)
 POR ALTO. Jiménez gana en el salto a Pedro Triguero, el goleador balono. / F. HEREDIA
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| LUCENTINO 2 - REAL BALOMPÉDICA 1 |
Alineaciones
Atlético Lucentino:
Díaz, Juani, Jiménez, Jesús, Juan Carlos Castilla (Herrero, minuto 46), Sarmiento, Guille, José Manuel, Sergio Páez (Cordobilla, minuto 83), Pineda y Dani García (Alfonso Gutiérrez, minuto 89).
Real Balompédica Linense:
Sergio, Francisco Carlos (David Miguélez, minuto 61), Antonio Merino, Espínola, Nando, Barrios, Diego López (Vázquez, minuto 68), Ismael Chico, Rafa Caro, Coco y Triguero.
Los goles
0-1: Minuto 20. Pedro Triguero.
1-1: Minuto 53. José Manuel.
2-1: Minuto 58. Sergio Páez, de penalti.
El árbitro
Borja Belmonte (Colegio almeriense). Bien en líneas generales, aunque muy mal auxiliado en las bandas y riguroso con las tarjetas.
Amonestados
Por los locales vieron amarilla Jesús, Castilla, Herrero y Sergio Páez, mientras que por los visitantes lo hicieron Antonio Merino, Francisco Carlos, Coco y Espínola. Fue expulsado el preparador físico de la Balompédica, Guillermo de Castro (minuto 85) por protestar a uno de los asistentes del colegiado.
Incidencias
Unas 400 personas en el estadio Municipal de Lucena, unas 50 llegadas desde La Línea de la Concepción. Terreno de juego bastante irregular y tarde fría de solemnidad. El conjunto cordobés alcanzó una prima de 6.000 euros al conseguir enlazar su quinta victoria consecutiva en la actual temporada, que le sitúa a solo dos puntos de la promoción de ascenso. |
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La Real Balompédica Linense cimentó ayer aún más la condición de campo maldito que mantiene en el Municipal de Lucena durante los últimos años y terminó perdiendo un partido en el que se adelantó en el marcador merced a una desastrosa segunda mitad.
Los albinegros se durmieron tras el descanso y se vieron superados por un Lucentino que puso ganas, lucha, pundonor y honradez, precisamente lo que les faltó a los jugadores de la Balompédica, que deambularon durante gran parte del choque sobre un césped desastroso y se vinieron atrás cuando se vieron por delante en el marcador. Además, la derrota es mucho más que eso, porque los puestos de promoción de ascenso siguen lejos y ahora hasta el propio Lucentino soprepasa a los de Procopio en la clasificación. Urgen medidas drásticas contra una plantilla que no está dando el rendimiento que de ella se esperaba. Y las bajas no son excusa, que los cordobeses también las tenían.
Los albinegros saltaron al terreno de juego conscientes de lo que se jugaban, y pelearon con cierta solvencia. Su posicionamiento sobre el terreno de juego fue ejemplar y cada jugador tenía la lección bien aprendida. Todos a defender y a jugar con criterio en ataque cuando la ocasión lo requería, pero sin arriesgar demasiado en defensa.
El partido fue muy disputado en los primeros compases, pero ambos equipos mostraron demasiado respeto mutuo y eso se tradujo en pocas ocasiones de gol en ambas porterías.
La primera opción con algo de peligro de los visitantes llegó na los 18 minutos, pero Coco no supo aprovechar un error garrafal del guardameta cordobés para abrir el marcador.
A partir de entonces el partido se animó porque ambos equipos optaron por abrir más sus líneas en busca de una victoria que alimentase sus opciones de promoción de ascenso.
Dicho y hecho. Los linenses aprovecharon su primer contragolpe de toque para abrir la lata. La jugada la inició Barrios con una recuperación milagrosa, su pase a la banda al primer toque lo recogió Coco, que se adentró en campo contrario con sentido hasta que vio el excelente desmarque de Triguero, que al recibir se olvidó del control y optó por tocar de primeras hacia la meta rival. El resultado: un golazo ajustado al palo del portero.
Sin embargo, el gol causó un efecto totalmente contrario al esperado en los pupilos de Raúl Procopio, que dieron un pasito atrás de inmediato y de manera descarada.
Esto coincidió con que los locales, heridos en su amor propio, fueron a por la igualada de manera decidida, y les faltó poco para ello en varias ocasiones antes del descanso.
La primera y más clara llegaba a los 24 minutos, cuando después de un error de Sergio en un despeje el habilidoso Guille conectó un increíble obús que repelió el larguero, con tan mala suerte para los cordobeses que el rechace llegó a las botas de Pineda, quién se topó de nuevo con el palo.
Dos minutos más tarde y de nuevo Pineda estuvo a punto de anotar, pero su cabezazo desde el punto de penalti lo desvió Sergio en una impecable estirada a saque de esquina.
En este tipo de acciones a balón parado la Balompédica sufría más de la cuenta y el Lucentino siempre daba sensación de verdadero peligro.
Con el paso de los minutos los de casa bajaron el fuelle y el encuentro volvió a nivelarse en dominio del esférico.
Tanto es así que los visitantes pudieron incluso sentenciar el encuentro, pero Coco se entretuvo demasiado en n par de ocasiones y no supo definir en una tercera.
El periodo de descanso fue letal para los de Procopio y reconfortante para los de casa, que salieron de nuevo a por todas.
Pese a su empuje, la primera ocasión para marcar fue paralos albinegros, pero Ismael Chico no supo resolver solo ante Díaz un magnífico servicio de Rafa Caro.
Pero a los 53 minutos cambió el signo del partido cuando José Manuel aprovechó un balón suelto en la frontal para conectar un cañonazo que rozó la perfección para colarse por la misma escuadra de la meta de Sergio. Un golazo.
El gol volvió a desestabilizar a los visitantes y dio alas en su empuje a los cordobeses, quienes arropados por su público, tocaron arrebato.
Se fueron hacia arriba aprovecharon la falta de experiencia de Francisco Carlos para tomar la delantera. El joven lateral linense llegó a destiempo a n balón dentro del área y derribó claramente a Dani García. Un penalti clamoroso que Sergio Páez transformó engañando por completo a Sergio.
Al verse por detrás en el marcador Procopio reaccionó sacando un defensa para dar entrada a Miguélez. La Balompédica quiso ir a por el partido aunque ya era demasiado tarde.
El encuentro volvió a tranquilizarse con el paso de los minutos. Los locales buscaban con presión y empuje la sentencia y los albinegros controlaban a base de toque para tratar de empatar.
A los 67 minutos de nuevo fueron los locales los que desperdiciaron una clara ocasión de marcar.
Un gran pase de José Manuel entre líneas habilitó a Sergio Páez para encarar a Sergio. El delantero pecó de excesiva generosidad y en vez de resolver optó por pasar al segundo palo, donde entraba desde atrás Pineda, quien muy forzado envió fuera por poco.
Los albinegros pusieron mucho corazón, pero se olvidaron de la cabeza. Trataron de jugar con algo de criterio, pero faltó implicación, ganas y lucha. Los aracelitanos se encerraron bien atrás y optaron por el contragolpe, por lo que los de Procopio se perdieron en toques interminables que la mayoría de las veces no les servía para avanzar demasiados metros y que les condenó a la derrota.
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