Trataron de esquivar el etilómetro utilizando la autovía y se metieron en un callejón sin salida. El atajo se convirtió en ratonera. Un solo control de alcoholemia dentro de la calzada de la N-340 antigua (ahora, MA-21), el primero de estas características, sirvió para detectar a la mitad de los conductores que dieron positivo esta Nochevieja en toda la provincia, según ha podido saber este periódico.
La Guardia Civil de Tráfico montó varios dispositivos en una docena de puntos desde medianoche hasta las 12 horas del día de Año Nuevo. En total, unas 80 personas sobrepasaron el límite permitido, que es de 0,25 miligramos de alcohol por litro de aire espirado (equivalente a 0,5 gramos por litro de sangre).
Uno de los puntos de vigilancia se llevó la palma. En el control que se desarrolló dentro de la calzada de la autovía la Guardia Civil detectó a 40 conductores que circulaban bajo los efectos del alcohol. Esto es, en un sólo dispositivo se impusieron casi tantas sanciones como en el total de la Nochevieja de 2004 (59).
El faraónico control, que requirió una señalización especial por la velocidad a la que se circula en estas vías, se instaló entre los kilómetros 229 y 231 de la N-340 antigua, en la recta del aeropuerto de Málaga. El horario se estableció entre las 5.30 y las 12 horas del día de Año Nuevo.
Detenidos
Entre las 40 alcoholemias positivas detectadas en ese punto, dos personas pasaron a disposición judicial por duplicar con creces el límite. Uno de ellos, un joven de nacionalidad española, fue detenido al dar una tasa de 1,50 miligramos de alcohol por litro de aire espirado (seis veces superior al máximo permitido). El coma etílico suele alcanzarse en torno a los tres miligramos.
En el resto de los controles de la provincia, la Guardia Civil detectó a media docena de conductores con tasas superiores a 0,66 miligramos, cifra a partir de la cual se formulan siempre diligencias judiciales y, por tanto, se les imputa un delito contra la seguridad del tráfico por conducir bajo los efectos del alcohol.
Hasta ahora, los dispositivos se circunscribían, por razones de seguridad, a las rotondas, las salidas de carreteras o los ensanches. De noche, conllevan un plus de riesgo debido a la velocidad y a la disminución de la visibilidad.
Señalización especial
Los controles de alcoholemia en la calzada de autovías o autopistas llevan aparejadas medidas especiales. De entrada, requieren un fuerte despliegue en cuanto a señalización y balizamiento (reducción paulatina de velocidad, estrechamiento de la calzada...) para anunciar con suficiente antelación el corte del carril que, al final, desembocará en el control de alcoholemia.
Además, se precisa un dispositivo de agentes de mayor envergadura para orientar a los usuarios con conos luminosos hasta el punto de selección de candidatos. Allí, aleatoriamente, se elegirá a los conductores que se someterán a las pruebas. El tiempo del control es limitado para evitar que la carretera se colapse.