NADIE lo diría al padecer las colas de fin de semana en cualquier multisala, pero 25 millones de espectadores dejaron de ir al cine en España en 2005. Sucede en todo el mundo. Hasta Hollywood mira con temor su cuenta de resultados: este año se vendieron en Estados Unidos un 6% de entradas menos que el pasado, la cifra más baja desde 1997. Las salas se vacían pero cada vez se ven más películas. Una paradoja que también afecta al cine español. «Contabilizar los espectadores y la recaudación para averiguar su salud es como tratar de descubrir la vida sexual de un país entrevistando sólo a los matrimonios», ironiza David Trueba. «Y hay mucho cine extramatrimonial», añade.