Mujer dando a luz a su bebé.
Mujer dando a luz a su bebé. / Paulo Cunha (EFE)

Es un error practicar la episiotomía de manera sistemática

  • ginecología y obstetricia

  • Esta operación que se realiza durante el parto únicamente debe hacerse cuando exista la sospecha de un desgarro que afecte al esfínter del ano o a la mucosa rectal

La episiotomía es una de las intervenciones quirúrgicas más frecuentes del mundo y, como toda mujer que haya asistido a las clases preparto sabe, consiste en una ampliación quirúrgica hecha mediante un corte con tijera o bisturí, con el objetivo de ensanchar el tercio inferior de la vagina, el anillo vulvar y el periné y así evitar un desgarro obstétrico. «Por desgracia, su incidencia es demasiado elevada, ya que en muchos países se practica de manera sistemática, lo cual es un error», afirma el doctor Carlos Piñel Pérez, del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud San José.

Según este especialista, la episiotomía solo es necesaria en los casos en los que se sospeche que pueda haber un desgarro que afecte al ano o a su esfínter. Como explica, existen cuatro tipos de desgarros obstétricos: el desgarro de I grado afecta a la piel y a la mucosa vaginal; el de II grado, a la musculatura perineal; el de III grado, al esfínter del ano; y el de IV grado, a la mucosa rectal. «Los desgarros de III y IV grado tienen una incidencia minúscula y una episiotomía es más agresiva que un desgarro de I o II grado con lo que, realmente, la necesidad de esta práctica se reduce a un número muy limitado de partos y cifras mayores a un 5% no estarían en ningún caso justificadas», recalca el doctor Piñel Pérez.

En su opinión, solamente cuando el obstetra sospeche que el desgarro que se va a producir es de un III o IV grado, estará indicada la episiotomía.

Para evitarla hace falta que el profesional sea experimentado y sepa hacer una adecuada protección manual del periné y que la madre haya hecho una buena preparación preparto. «El ejercicio durante el embarazo ayuda a tonificar el periné y el masaje perineal es clave para que este consiga una buena elasticidad de cara al parto. Durante este, tanto el masaje perineal como la aplicación de compresas calientes han demostrado también mejorar la elasticidad del periné y disminuir la incidencia de desgarros de III y IV grado y, por tanto, la necesidad de una episiotomía», continúa.

En la actualidad, asegura el doctor Piñel, «está demostrado que la práctica de una episiotomía con respecto a la decisión de no hacerla no mejora los resultados a ningún nivel y empeora la calidad de las relaciones sexuales posteriores, provocando mayor dolor (dispareunia) y, a largo plazo, defectos en el suelo pélvico».

Tampoco es necesario hacer episiotomía en los partos instrumentales con ventosa o fórceps, «ya que con un uso adecuado del instrumento no tienen por qué producirse desgarros mayores a los de un parto vaginal normal», concluye el experto.

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