Leches de crecimiento: innecesarias y más caras según la OCU

La organización de consumidores concluye en un estudio que estos productos crean unas expectativas injustificadas y cierta confusión "que hay que pagar a un alto precio"

Almudena Nogués
ALMUDENA NOGUÉSMálaga

¿Son las leches de crecimiento la mejor alternativa para el crecimiento de los niños? Desde la Organización de Consumidores OCU lo tienen claro: no. Es cierto que sus mensajes publicitarios inducen a los padres a pensar que estos productos son el alimento ideal para el perfecto desarrollo de sus hijos. Se trata de preparados en los que la grasa láctea se sustituye por grasas poliinsaturadas -más ricas en ácido alfa linolénico (ALA) y en ácido decosahexanoico (DHA)- y se enriquece además con hierro, yodo o vitamina D. Sin embargo, esta asociación pone en tela de juicio que dicho refuerzo sea necesario ya que, como recuerdan, a partir del año el niño ya sigue una dieta variada y en teoría debe tomar todos los nutrientes que necesita a través de la fruta, verduras, carnes, pescados, huevos, cereales y, por supuesto, a través de la leche de vaca.

"Es verdad que los niños de corta edad pueden tener deficiencias de esos nutrientes añadidos, pero también es verdad que deben incorporarse de manera natural en la dieta diaria", defienden desde la OCU. Al respecto explican que la fuente natural de ALA son los aceites de semillas (lino, girasol, canola...) y frutos secos, que pueden tomar triturados y en pequeñas cantidades a partir de 2 años. Por su parte, el DHA se encuentra en pescados sobre todo grasos (como el salmón, el arenque, la anchoa o el atún) y las fuentes naturales de hierro son la carne y el pescado. Y suma y sigue: "Hay yodo en el marisco, el pescado o en la sal marina. La vitamina D está, sobre todo, en lácteos, huevos y pescados grasos, y el organismo también puede sintetizarla cuando tomamos el sol", indican.

Es por ello que la OCU considera innecesario buscar esos refuerzos en las citadas leches de crecimiento al tiempo que advierte de que este tipo de lácteos también contienen sacarosa y fructosa para endulzar así como aromas añadidos "igualmente innecesarios y su contenido en calcio es de 80-110 g, frente a los 115 mg/100 g de la leche de vaca".

Sobre la introducción de la leche de vaca, se puede introducir en la dieta de los bebés desde el primer año, primero en forma de yogures o pequeñas cantidades de queso fresco. La OCU aconseja al respecto optar por la leche entera de vaca, "de buena calidad y más económica". "En el caso de que el médico aconsejara una leche suplementada, es mejor escoger una que no lleve azúcares añadidos, ni aromas, que pueden desvirtuar el sabor natural de la leche y no ayuda a que el niño aprenda unas pautas correctas de alimentación", puntualizan.

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