La Tribuina

¿Y ahora qué?

La situación hospitalaria malagueña ha permanecido inalterable a pesar del crecimiento poblacional en los últimos veinticinco años

RAFAEL GONZÁLEZ DELGADOMÉDICO Y SECRETARIO PROVINCIAL DE SANIDAD DE CC OO

El título de este artículo no tiene nada que ver con la problemática situación política de Cataluña y del resultado de unas elecciones que ha suscitado varios publicaciones y editoriales con la misma interpelación, ni tampoco tiene relación con el título del libro de Inma Ortega 'et al', relato dulce y amable sobre los retos de la vejez. El motivo es mucho más cercano y relativo sobre todo al futuro de la sanidad malagueña.

Desde que en 2005 CC OO puso encima de la mesa la falta de infraestructuras sanitarias de asistencia especializada en nuestra capital, sobre todo comparada con el resto de provincias de la Comunidad Autónoma, se empezó a vislumbrar la idea de un nuevo hospital para Málaga. Se le denominó en principio el 'tercer hospital' comenzando un debate posterior sobre las características del mismo y lo más problemático: la ubicación. Las promesas incumplidas de la anterior consejera de Salud, María Jesús Montero, encontraron el aliviadero de la crisis para enterrar las necesidades sanitarias de nuestra provincia; entre unas cosas y otras llegamos a 2017, doce años después, al compromiso de la Consejería de Salud de crear un grupo de expertos para evaluar las necesidades y proponer soluciones a este déficit endémico que tiene nuestra provincia. Este grupo ha sacado sus conclusiones y emitido su informe que ha sido enviado a quien lo encargó. Hay que felicitar a los coordinadores del grupo de expertos por la diligencia mostrada y a los profesionales que han participado en su elaboración.

Paralelamente, en marzo de 2017 el Consejo Social de Málaga, tras un pleno extraordinario celebrado en el Ayuntamiento de la capital, acordó crear a su vez un grupo representativo de las fuerzas sociales, vecinales, asociaciones de pacientes y colegios profesionales de la ciudad para desde otro punto de vista confeccionar un trabajo que recogiera las distintas necesidades y propuestas sanitarias para Málaga, contemplando un horizonte más amplio en el tiempo y que abarcara no exclusivamente necesidades de infraestructuras.

La situación hospitalaria malagueña ha permanecido inalterable a pesar del crecimiento poblacional en los últimos veinticinco años. Contamos prácticamente con las mismas camas hospitalarias que en 1992, aumentando la población malagueña en casi medio millón de personas. Las carencias en salud no han variado en doce años, al contrario han aumentado notablemente y han sido analizadas por activa y por pasiva, por tanto no podía existir muchas diferencias en los diagnósticos de ambos grupos y las propuestas emanadas de sendas entidades han sido coincidentes en un alto índice. En reuniones mantenidas por los dos equipos destaca que en infraestructuras se coincide en más del 80%, existiendo solamente disenso en las posibles infraestructuras hospitalarias en la zona Este de la ciudad. En este punto concreto, desde el Consejo Social queremos dar respuesta a una población de más de 80.000 personas que históricamente no han tenido la misma accesibilidad a la asistencia hospitalaria que el resto de zonas y comarcas de la provincia malagueña. Además, con visión de futuro se podría articular una red de hospitales generales básicos en el área periurbana de Málaga donde tendrían cabida este Hospital del Este, el Hospital del Guadalhorce y un Hospital Marítimo de Torremolinos tras una profunda remodelación, que diera respuesta a esta previsión poblacional de Málaga para los próximos años

Llegado este punto, las conclusiones del grupo del SAS ya están enviadas y las del grupo del Consejo Social están siendo ultimadas para presentar al Consejo Social los primeros meses de 2018. ¿Y ahora qué? Las necesidades sanitarias no han variado en una década, al contrario han aumentado, y según las previsiones demográficas para Málaga van a seguir aumentando. Málaga es la provincia andaluza que más va a crecer en los próximos veinte años, más de 70.000 personas según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística. Es de esperar que la Junta de Andalucía actúe de una vez concretando los proyectos, pero ¿cuándo? Nos preguntamos si habrá que esperar a los presupuestos del 2019 para tener una partida que permita arrancar los proyectos y mientras seguimos padeciendo los peores datos en las listas de espera, los déficits de camas, las agresiones a profesionales. Es más, en el hipotético caso de que se dé luz verde a las nuevas propuestas sanitarias, se necesitaría un periodo mínimo de entre cinco a ocho años para que se vean hechas realidad, ¿qué perspectivas nos toca a los malagueños?: aguantar estoicamente en este periodo de tiempo o arbitrar medidas transitorias tendentes a ejercer de cuidados paliativos mientras el proyecto sanitario para Málaga comienza a andar. La piedra se encuentra en el tejado de la Consejería de Salud. Los dos grupos han marcado el camino, pero ahora sin más dilación se debe de dar un paso hacia delante y concretar las inversiones y las medidas necesarias para mejorar la tan denostada sanidad malagueña en el periodo intermedio.

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