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Intruso del norte

Un día por la Sierra es un día ganado a la Parca

JESÚS NIETO JURADO

Estos días de sol se ha visto la Sierra con nitidez desde esas recurvas del mar y la playa en la zona del Balneario. El día debe ser claro para que la piedra, al sol, cabrillee y el perfil montuno acompañe estos atardeceres que no han dimitido de sus resabios estivales. Se intuyen las aristas del Torrecilla, las imposibles y la posibles. A pesar de todo este maremagno de la actualidad, de que el asunto de Cataluña ha tendido ya a monotema insufrible; a pesar del estéril debate con los pocos que quieren que la ciudad se quede como esté, hay que pensar en la Sierra de las Nieves y acariciarla/excursionarla en la medida de lo posible.

Pinsapos enhiestos, sotobosque húmedo, el aire puro y la nariz, siempre, en un feliz escalofrío.

Cantan los heraldos que mi Sierra será Parque Nacional en 2018, a mediados, y es algo que hay que celebrar. Por la gente de sus pueblos, y las mañanas de café y bocadillo en el Quini de Yunquera; pero también por la buena gente de El Burgo y de Tolox que siempre saca tiempo para promocionar su tierra desde el púlpito 3.0 de una fotografía de un quejigo helado; de un jabalí que mira a la cámara en un día de nieve por la zona del Mirador del Guarda.

Aún no he pisado este paraíso nuestro, a un tiro de piedra; pero me dicen que no han llegado las primeras nieves; que donde en enero vi una colonia de setas, ahora amarillea el piso. La sequía también golpea esa canción de verde que es nuestra sierra, pero de esta situación saldremos en cuanto los primeros retazos de blanco manchen las más altas umbrías. Porque para mí es un día de Navidad ese primer nevazo, y un autonónomo solterón como yo siempre puede ir a hundirse en nieve virgen el primer día laborable que no se precisan cadenas y la Sierra está sola y vacía y blanca.

Este montañismo cercano de nuestras sierras siempre regala un día ganado a la Parca. Siempre. A Edmon Boissier le cambió la vida la contemplación de estos riscos tan verdes y tan al Sur; y a los malagueños una ruta circular con el perro y por el pinsapar nos lleva a un bosque casi en Finlandia; en domingo y con bocata.

He pensado mucho en dejar atrás la rutina y el twitter y sacar de nuevo las botas de 'chirucas'. Hay que rendirle al padre Torrecilla la ofrenda que le toca por otoño. Esta semana no se anuncia ni siquiera ni lluvia helada en el buzón que corona los 1.818 metros de ese Macondo ecológico que tenemos a nuestra vera.

De aquí a la proclamación oficial del Parque Nacional queda una larga meseta de matorral y burocracia. Sin embargo el pinsapo siempre estará ahí, en nosotros y en las umbrías como faro cónico y hermoso de que no todo está perdido como nos creemos al nivel del mar, ahora que sólo nos ponemos la rebequita a última hora. Ojalá con la Sierra de las Nieves comprobemos que somos los mejores y además lo asumimos con sonrisa, eficacia, sostenibilidad y valentía.

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