¿VIVIENDAS DE USO TURÍSTICO?

JACQUELINE CAMPOS

Y llegó lo que cada año esperamos en Marbella como es el inicio oficial de la temporada de verano y de la entrada masiva de turistas. Un tráfico muy denso en las carreteras de acceso, un ir y venir de pasajeros en el aeropuerto y estación de tren de Málaga y las recepciones de los hoteles que echan humo de tanto check-in, que según los entendidos se trata de uno de los aspectos más críticos del servicio al cliente. De hecho, existen en la actualidad empresas que se dedican exclusivamente a esta tarea de dar la bienvenida a los huéspedes y hacer de su llegada un recuerdo inolvidable. Aunque nos referimos a un tipo de servicio que se oferta a los apartamentos turísticos que tanto están dando de sí, confundiéndose muchas veces con las viviendas para fines turísticos.

La problemática ya histórica del uso de viviendas particulares para fines turísticos viene de largo en nuestro país, de tal modo que durante muchos años la utilización de viviendas particulares ha sido un modo muy habitual de alojamiento de los turistas o, como se les llamaba antes, de los veraneantes. Con el paso del tiempo, la industria turística española se ha ido asentando al mismo tiempo que ha ido incrementando el número de miles de turistas que vienen cada año, especialmente en el verano. De esta forma, contamos con una de las infraestructuras hoteleras y de alojamientos turísticos más potentes de todo el mundo, dando empleo a miles de trabajadores a lo largo de todo el año.

Sin embargo, es tal la cantidad de turistas que estamos recibiendo, por las múltiples razones que son de todos conocidas, que en la temporada alta en muchas zonas la demanda supera la oferta y de ahí que las viviendas de uso turístico siguen teniendo un hueco importante en el concierto de los alojamientos. Por ello, y con buen criterio, la Ley de Turismo de Andalucía de 2011 contemplaba la necesidad de una ordenación legal de las viviendas de uso turístico y por ello la Junta, a propuesta de la Consejería de Turismo, aprobó el año pasado un decreto para regular legalmente el alojamiento en viviendas con este fin que, desde entonces, es considerado como un servicio turístico.

Fue una petición del sector hotelero y solicitada con toda la razón porque es necesario que todo lo que sean servicios turísticos estén bajo control de la Administración ya que es fundamental velar porque los derechos del turista sean efectivamente respetados en toda su proyección porque es la base para que ese sector siga avanzando de manera sostenible. En este sentido, hay que reconocer que la Consejería de Turismo estuvo a la altura de las circunstancias decidiendo ordenar esta actividad tan polémica de las viviendas para este tipo de uso. En este aspecto, puede decirse que hemos sido de los primeros en llevar a cabo esta regulación en nuestro país, demostrando una preocupación por el turista como corresponde a uno de los destinos más importantes del mundo.

Pero como muchas veces ocurre en nuestra ciudad parece que resulta un tanto complicado hacer cumplir las leyes, lo que nos lleva a asemejarnos a un territorio comanche. Dado que hay un tipo de gente que se pasa las normas establecidas por el arco del triunfo, aquí es cuando la policía debe tomar cartas en el asunto y, en este caso, también la denominada policía turística. Porque no es de recibo que en Marbella se estén alquilando incluso balcones como si fueran habitaciones. Hay que instrumentar mecanismos de control de las plataformas digitales que, bajo el anonimato de las redes e internet, intentan pasar desapercibidos en aspectos como son los tributarios. Además de hacer barbaridades, reciben ingresos que seguramente no se declaran ante la Hacienda Pública y ya es hora de que esas plataformas estén obligadas a informar de los datos de los propietarios.

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