LA VISITA DEL MINISTRO LICINIO

FRANCISCO MOYANO

En los tiempos actuales, con el avance de la inteligencia artificial y la robótica, que sustituye en múltiples funciones a los trabajadores de carne y hueso, frecuentemente se habla de la necesaria reconversión laboral. Como casi nunca surge nada nuevo bajo el sol, si echamos la vista atrás, comprobamos que el reciclaje, la reconversión y la cualificación han sido exigencias de diferentes etapas de nuestra historia. Así ocurrió en los años sesenta cuando los planes encaminados a la industrialización y al desarrollo del sector turístico evidenció la necesidad de proporcionar cualificación, especialmente para la hostelería, a miles de obreros que hasta entonces se habían dedicado al sector primario. De esa forma nace en 1964 el PPO (Promoción Profesional Obrera) que proporcionó a muchos trabajadores una formación profesional de calidad. Fue en la primavera del año 1967 cuando en Marbella, gracias a la cesión del propietario y empresario Cristóbal Parra, abre sus puertas el Hotel Escuela Bellamar, centro de formación profesional que fue el primero de España con sus características y que sigue en activo más de cincuenta años después. El hotel necesitaba de una residencia de alumnos, infraestructura que, de nuevo con la colaboración (incluso económica) de Cristóbal Parra, era una realidad en el mes de mayo de 1970, momento en el que fue inaugurada con toda solemnidad. Este fue el motivo para que visitase la ciudad el ministro de Trabajo, Licinio de la Fuente. Actualmente, de vez en cuando (caso de la reciente venida del ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, para decir que &ldquotren habemus&rdquo), nos visita algún ministro, pero sin que se encuentre revestido del carácter de gran acontecimiento que sí tenía en épocas pasadas. Le acompañaban el subsecretario de Trabajo, José Utrera Molina (cuyo nombre se pondría unos años después al estadio de fútbol); el Gobernador Civil, Víctor Arroyo; el Gobernador Militar, Nicasio Joaquín Montero y el delegado provincial de Trabajo, Manuel Enciso, entre otras muchas autoridades provinciales. Procedente de Málaga, la primera parada la realizó en la Ciudad Sindical, donde le esperaban el alcalde Francisco Cantos Gallardo y el director de la institución, Antonio Bernabeu; junto a ellos la corporación municipal en pleno y una amplia representación de ese sector (cajón de sastre) denominado 'personalidades'. Tras girar visita a la Ciudad Sindical, se trasladó al hotel escuela Bellamar, donde la comitiva se acrecentó significativamente con la incorporación del gerente general del P.P.O., José Ferré; los delegados de Información y Turismo, educación y Ciencia y Vivienda y el director del centro, Daniel Raúl Morote. Se trasladaron a la residencia de alumnos, donde el ministro Licinio de la Fuente procedió a la inauguración con el descubrimiento de una placa conmemorativa. La capacidad era para ciento veinte alumnos y alumnas. Naturalmente no faltó la bendición de las nuevas instalaciones que efectuó el arcipreste don Rodrigo Bocanegra Pérez. En el momento de la presencia del ministro, el hotel escuela Bellamar había proporcionado cualificación profesional a 1210 alumnos que habían participado en un total de 77 cursos. Estos trabajadores procedían fundamentalmente de las zonas rurales del interior de la provincia de Málaga, pero también del resto de Andalucía, e incluso de otras regiones españolas, caso de Ricardo Ruiz Consuegra, alumno mil de los formados en el hotel escuela y que habló en nombre de todos los alumnos, resaltando que hasta llegar al centro trabajaba como peón sin cualificación en una fábrica de cervezas de Ciudad Real. Al final de su disertación ofreció al ministro un catavinos de plata. No faltaron los discursos de rigor, iniciados por el delegado provincial de Trabajo y seguido por las palabras del ministro que destacó que había que «conseguir que el mundo del trabajo sea el auténtico protagonista de la sociedad española». Aseguró: «Lo más importante que España tiene no es ni el clima ni la riqueza natural. Lo más importante son los hombres de España y son los hombres de España los que tienen que levantarla». Los testigos presenciales aseguran que los aplausos fueron intensos. A continuación el Ayuntamiento ofreció al ministro y séquito una comida en el hotel escuela. A los postres pronunció un discurso el alcalde Cantos Gallardo, agradeciendo la visita del ministro, destacando las excelencias de Marbella y explicando el significado del 'Sol de Marbella', galardón que entregó al ministro.

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