Viciosos

José Miguel Aguilar
JOSÉ MIGUEL AGUILAR

Lo considero una de las drogas más permisivas por la sociedad, uno de los vicios ocultos que más vidas puede echar a perder, y no solo no se lucha contra su extinción sino que se asume con una naturalidad terrible su expansión ('La Junta autoriza 350 terminales de apuestas deportivas en locales de Málaga', rezaba el titular de apertura de este periódico el sábado 24 de febrero). El juego, las apuestas, las tragaperras, el bingo... Cualquiera de las modalidades llevadas al extremo me causan espanto, sobre todo cuando de un tiempo a esta parte, gracias a la tecnología, que también tiene sus cosas perversas, permite malgastar de forma miserable la existencia de un ser humano a través del llamado placer oculto de jugar 'online', sin que nadie te vea, sin que los de a tu alrededor sepan lo que haces, sin nadie que te diga basta cuando ven tus ojeras o tu semblante blanco como la pared... hasta que la cuenta corriente escupa tus miserias y sea demasiado tarde para enderezar el rumbo perdido mucho tiempo atrás.

El último reclamo para atraer a los jóvenes, una contradicción aparente porque son los que menos dinero tienen, es la publicidad con las estrellas de fútbol que cambian de terreno de juego, del campo de fútbol a las mesas de juego, para enriquecer su patrimonio casi de forma paralela al empobrecimiento del vicioso que cae en la trampa de emular a ídolos de barro. Ya sé que esto, lo de jugar, tiene muchos adeptos, igual que son muchos los que se movilizan en contra de cualquier prohibición -ya saben aquello de prohibido prohibir-, pero una cosa es echar una primitiva, jugar al Euromillones, comprar un cupón, hacer una quiniela o coquetear con el Gordo de Navidad, y otra es extender de forma tan peligrosa un vicio que te puede llevar a la ruina.

Hoy, desde el móvil, tienes a tu alcance un mundo desconocido para generaciones que viven en otra época, ni mejor ni peor, sino diferente. Pero no hay que demonizar los avances que te permiten gracias al móvil llegar a tu punto de encuentro sin problemas, encontrar una farmacia de guardia en un momento de necesidad, leer el periódico o saber cuándo llegará una tormenta que te evite un mal rato en la carretera. El 'smartphone' tiene tantas ventajas que hoy en día no se entendería nuestra vida sin su uso. Pero todos debemos saber, padres e hijos, jóvenes y mayores, que también permite a los viciosos convertir el juego en una enfermedad que solo conduce a problemas difíciles de solucionar y te puede llevar a la desgracia más insospechada.

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