Verano del 17

PEDRO RAMÍREZ

Aunque resulta difícil abstraerse de los acontecimientos que azotan en estos momentos nuestro país y de la politización que también sufre el mundo del deporte por parte de algunos, con los que tan difícil es empatizar. En esa tergiversación perversa, insaciable y convenida de niños consentidos, con ese tufo supremacista e insultante que pone irresponsablemente en jaque los fundamentos de la convivencia y de los valores de una verdadera democracia sin importarles un bledo, entramos inevitablemente de lleno en los albores de un nuevo curso, todavía con el regusto amargo de los días felices de un verano que se aleja pero cargados de ilusión ante los nuevos proyectos.

Pero siempre nos quedarán los grandes momentos y magníficos detalles que nos ha dejado el Eurobasket y de los que me gustaría destacar los siguientes:

La puesta en valor por parte de la selección de Letonia del emergente talento que atesoran y con el que han sabido representar honorablemente la tradición del baloncesto Báltico, personificado en la figura de un impresionante Kristaps Porzingis, ese mismo chico que vimos crecer, en todos los sentidos y de qué manera, en la cantera del baloncesto sevillano.

La competitividad, carácter, sobriedad y consistencia del juego serbio, liderados por un enorme Bogdan Bogdanovic y por el indomable carácter ganador de Sasha Djordjevic a pesar de las innumerables bajas que tenían.

La chispa, calidad, vistosidad del juego y derroche de ganas de ganar de los eslovenos, imposible olvidar los partidos que les enfrentaron a Letonia, a la misma España o en la final contra Serbia en la cual su entrenador, Igor Kokoskov, tomó una decisión que no estamos acostumbrados a ver y que queda fuera del alcance de tantos y tantos entrenadores de primer nivel, sentar a su mejor jugador en las postrimerías del choque, a un agotado Goran Dragic que aún teniendo también ya en el banquillo por lesión al mismísimo Luka Doncic le daba toda la responsabilidad a los escuderos de sus estrellas para sorpresa del equipo serbio y para poder así ganar un partido que parecía que se les escapaba irremisiblemente. Y para el recuerdo también quedará el emotivo momento en el que el MVP del campeonato, Goran Dragic recibió de la madre del añorado Drazen Petrovic el mejor regalo que pudiera imaginarse, la camiseta de los New Jersey Nets del genio de Sibenix y con el mismo número 3 que el ha llevado en el Eurobasket.

Y cómo no el saber estar y la clase de una selección española que a pesar de verse absolutamente superada por Eslovenia en las semifinales del campeonato nunca perdió la dignidad y 'fair play', sin buscar excusas, sabiendo recomponerse para dejar para la historia una nueva medalla, una nueva lección de las muchas que nos han dado gracias a la categoría que tienen estos jugadores y este equipo, otro éxito del deporte español.

También hay que destacar la magnífica gestión que hace Sergio Scariolo de esta selección, lo controla absolutamente todo y ejerce su liderazgo con discreción y respeto a sus jugadores. Le da al equipo ese difícil equilibrio entre la libertad necesaria y los medios y recursos técnicos tácticos que pone a su alcance para que cada uno de sus jugadores puedan desplegar todo su talento y creatividad y que puedan resolver a su vez los interrogantes que vayan surgiendo y proponiendo el juego.

Y una mención especial para Juan Carlos Navarro, al que tanto Scariolo como la Federación le han sabido dar el trato exquisito que se merece para salir por la puerta grande de la selección con una nueva medalla, quien tanto nos ha hecho ganar y disfrutar. ¡Muchas gracias, Juan Carlos!

En fin, tras este verano apretado ya toca el turno del Unicaja, un tiempo precioso que parece que ha sabido aprovechar convenientemente conformando un equipo equilibrado y compensado en todos sus puestos ante la dura temporada que tiene por delante, dándole además a la cantera el sitio que muchos le veníamos reclamando. La apuesta del club por Alberto Diaz ha devuelto a la factoría de los Guindos su autoestima y un camino para que los chicos que la integran vuelvan a soñar y puedan demostrar de lo que son capaces, una alternativa imaginativa fuera de mercado que puede ayudarle a competir con superiores presupuestos.

Pero sobre esto está todo aún por escribir... Continuará.

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