El valor del casco antiguo

ARTURO REQUE

PASEAR por el centro de Marbella en estos días de otoño es un lujo que no debemos dejar pasar. Las tonalidades que ofrece el casco antiguo, sus olores, sonidos y el ambiente algo más sosegado tras el periodo estival, le dotan de una belleza enigmática que bien vale su visita. Los turistas lo saben bien y transitan por sus callejuelas buscando la foto, el souvenir o el restaurante donde tomarse algo. Los locales, como es lógico, nos lo tomamos de otra manera, algunas veces para sentirnos también turistas en nuestra ciudad -muy recomendable, todo sea dicho-, otras por simple necesidad de realizar gestiones -en el Ayuntamiento fundamentalmente-, para realizar compras en lo que se ha dado a llamar Centro Comercial Abierto, para tomarnos algo con los amigos de toda la vida o con visitantes a los que enseñar nuestra joya. Aunque aún hay quienes asocian el casco antiguo con un montaje para el turista y, por lo tanto, con precios elevados, los residentes lo ven de otra manera y se quejan de la 'mesificación', al considerar que se pierde espacio público en favor del empresario hostelero.

La verdad es que este histórico enclave debería ser uno de nuestros principales valores y carta de presentación hacia el exterior. No podemos decir que esté dejado, se ha mejorado mucho mirando décadas atrás, pero precisa control y planificación para evitar errores cometidos en otros lugares turísticos, así como reforzar la ocupación residencial para garantizar su plenitud social, comercial y funcional.

Leer que el equipo de gobierno apuesta por consolidar la oferta cultural y patrimonial del centro con la reforma y ampliación del Museo del Grabado y la rehabilitación del Convento de la Trinidad como futuro Museo de la Ciudad es una gran noticia que esperamos pase de los titulares a la realidad. Esta es una buena manera de revalorizarlo. No estaría de más complementarlo de una manera más ambiciosa aún mediante una ordenanza clara y sensible a la conservación y reforma de las casas, ayudando a sus moradores en las obligaciones de mantenimiento y ornato, evitando que abandonen el centro ante la eterna espera de permisos y al elevado coste de las obras necesarias por los múltiples impedimentos urbanísticos. El casco antiguo debería ser un referente para romper la temible estacionalidad. Incentivar a los empresarios para que mantengan abierto sus negocios los máximos meses posibles, apoyados por una promoción institucional del tipo &ldquoInvierno en Marbella&rdquo donde la ciudad se muestre viva y activa todo el año. Ampliar la consolidada oferta de golf con otras múltiples opciones, incluyendo playa, medioambiente, cultura, deportes... ¿Se está mostrando algo de esto en la reunión que la afiliación de agencias de lujo, Virtuoso, está celebrando estos días en nuestra ciudad, o buscan un entorno de exclusividad y glamour?

Para complementar estas reflexiones, acabo de acceder a la web municipal Turismo Marbella y, ante mi sorpresa, me he llevado una grata impresión. Confieso que dudaba sobre lo que me iba a encontrar, pero he de reconocer que es bastante completa. Sin ser esto una auditoría, echo en falta mapas sobre movilidad: situación de la estación de autobús y paradas, zonas ciclables, ubicación de los aparcabicis, recargas de coches eléctricos, aparcamientos, etc. No bajemos la guardia y sigamos mejorando.

En esta Marbella cabemos todos, nos necesitamos todos, siempre que la balanza se mantenga en equilibrio. La oferta debe ser plural y para todos los gustos, pero siempre desde el respeto hacia la ciudad de acogida.

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