Vacaciones de papel

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Esperamos la construcción de la nueva biblioteca municipal; inexplicable retraso de la Administración que deja mucho que decir de nuestros dirigentes

ARTURO REQUE

Ya tenemos a nuestros hijos libres de deberes escolares y rondando por las casas con caras de ¿qué puedo hacer?, pero pensando que «mejor no lo digo no vayan a encargarme alguna tarea», y mientras tanto, a ver cómo me entretengo sin que se me note el aburrimiento. Los numerosos campamentos de verano que actualmente cubren la oferta de entretenimiento ayudan unas horas y suplen la función matinal de los clausurados colegios. Deportes variados, talleres, idiomas...un abanico de actividades que hacen las delicias de los infantes y salvan los papeles a los padres.

Aun así los grandes protagonistas del verano serán, como no, los medios tecnológicos: smartphones, tablets, smartTV o las videoconsolas. Difícilmente será posible controlar el uso indiscriminado de éstos o, como mucho, nos tendremos que conformar con que alternen entre las diferentes variedades digitales. Seremos muchos los que les critiquemos y les echemos en cara el abuso y la falta de imaginación para buscar otras formas de entretenimiento, mientras observamos nuestros respectivos móviles para ver el último mensaje que nos ha entrado de uno de los múltiples grupos de whatsapp en los que estamos inmersos...

Me pregunto qué pasaría si alguno de los ataques digitales, que cada vez son más frecuentes, incisivos y agresivos, lograse el objetivo de bloquear la plataforma Big Data de alguno de los servidores mundiales. Una fantasía que puede catalogarse de improbable pero que cada vez sentimos más cercana tras los virus Wannacry o el último Petya, los cuales han puesto en evidencia la vulnerabilidad de la red (Nunca sabremos cuánto hay de verdad y cuánto de manipulación en todo esto). Pronostican que cada vez será más habitual este tipo de ataques y que, fuera del alcance de nuestras miradas, ya se está desarrollando una gran batalla de ceros y unos. La verdad es que, para lo bueno y para lo malo, estamos atrapados por la tecnología. Nos hemos dejado comer el terreno de lo natural y tangible en pro de lo que consideramos avances lógicos y necesarios.

Hay uno de nuestros principales inventos que se resiste a desaparecer y al que puede que estos miedos cibernéticos le den una segunda oportunidad, me refiero al papel, aquel papiro que inventaron los egipcios y popularizaron los chinos. Son tantos sus valores que cuesta pensar que lo hayamos menospreciado. Solo su mención se presta a toda una exposición poética que lo ensalce y le haga justicia. Desde el papel en blanco al libro que cuenta una historia, desde el dibujo de un niño a un avión de papel; una carta de amor o una de despedida. Difícilmente podemos encontrar un elemento que pueda transmitir tantas emociones con solo tenerlo delante.

Volviendo a la época estival en la que nos encontramos, con largas jornadas que hay que llenar de contenido, activo u ocioso, pero que aporte algo a nuestros espíritus, el papel podría ser una buena opción para todos: manualidades, juegos, relatos. Cuestión de imaginación y libertad creativa.

Además, en estos días arranca la feria del libro de San Pedro y próximamente la de Marbella, que son una magnífica oportunidad para descubrir y adquirir aquel ejemplar inesperado o deseado mientras esperamos que se anuncie, alguna década de estas, la construcción de la nueva biblioteca municipal de Marbella; inexplicable retraso de la Administración que deja mucho que decir de nuestros dirigentes. ¡Ya tienen deberes para septiembre!

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