VACACIONES QUE ECHAN HUMO

PEDRO RAMÍREZ

Móviles que no paran, orejas recalentadas, borradores de contratos que transitan por la Red en viajes de ida y vuelta, burofax, transfers que no llegan, pasaportes caducados, nacionalidades ad hoc, cupos por cubrir, agentes, amigos de los agentes y quien te la quiere colar, entrenadores cabreados, jugadores 'faltos de cariño', vendedores de humos, derechos de tanteo, presiones e injerencias externas, periodistas impertinentes, caras de póquer, faroles y más faroles, flecos, muchos flecos, 'highlights' que engañan más que ayudan, 2x1, 3x2, comisiones por pagar, opiniones enfrentadas, listos que no se mojan jamás....

El sabio griego Quilón de Esparta dijo: «Hay tres cosas difíciles: guardar un secreto, soportar un agravio y emplear bien el ocio». La primera, lo mejor es darla por imposible; en la segunda es recomendable siempre usar más la cabeza que no dejarse llevar por un instinto primario, y de la tercera va a depender mucho más de lo que pueda parecer nuestro futuro inmediato.

Y es que a estas alturas quien no tenga resuelta la 'operación biquini' le ha pillado el toro, aunque metidos ya de pleno en el verano sigue siendo tiempo de buenos propósitos. Y es que emplear bien nuestro tiempo libre en esta época del año se convierte en una prioridad, sobre todo para aquellos que se lo puedan permitir.

A estas alturas al deportista que no tenga resuelta la 'operación biquini' lo ha pillado el toro; mientras, es obligado acertar en la toma de decisiones

Porque el descanso es tan importante como la propia actividad, imprescindible para poder afrontar con garantías, con las fuerzas y las ganas necesarias lo que nos queda de año y todos los retos renovados que con el comienzo del nuevo curso nos proponemos alcanzar, saludable entrenamiento invisible cuando es bien entendido.

Descansar no es sólo importante a nivel físico, sino esencial a nivel emocional, y para el deportista la relación entre los ciclos de actividad y de descanso es compleja pero estrechamente vinculada sin duda al rendimiento deportivo, por lo que será fundamental aprovechar este periodo para recuperar bien las pequeñas o grandes molestias y las posibles lesiones, para desconectar las mentes de la presión de la competición y para saber disfrutarlo con la familia después de tantos viajes y noches de hotel. También se puede usar en la mejora técnica o física de forma específica, en el cuidado de la alimentación y tantas cosas más que finalmente les permitirán llegar en las mejores condiciones posibles a la pretemporada y, lo más importante, a alargar todo lo posible sus carreras deportivas.

Vacaciones que, por otra parte, echan humo en los despachos de los clubes, alejados ya de los avatares de la competición, pero viviendo estos momentos de descanso para la programación, la reorganización y construcción de sus plantillas y de sus proyectos deportivos. Tiempos para la reflexión, el análisis y la autocrítica, para poner en valor la experiencia y poder desarrollar el modelo deportivo que cada uno defienda adecuándolo, eso sí, a sus posibilidades económicas y capital humano, sacar el máximo rendimiento a todo su potencial con realismo pero también con creatividad e imaginación.

De nada vale después lamentarse, porque realizar ahora una mala planificación se acabará pagando y se convertirá igualmente en la principal fuente de conflicto entre entrenadores, responsables técnicos y directivos si es que vienen mal dadas. Y ya se sabe, los aciertos tienen muchos padres, pero los errores se quedan más huérfanos que la una. Y si no, que se lo pregunten a quienes nunca se equivocan.

Un descanso tremendamente activo en el que hay que emplearse a fondo y con acierto en la toma de decisiones, un deber que hay que saber ejercer con responsabilidad y valentía y con mucho conocimiento de causa, porque de cómo se hagan ahora las cosas dependerá en grandísima medida la felicidad o el dolor que está por venir... El tiempo lo dirá.

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