La ungida

ROSA BELMONTE

Marta Rovira se muestra dispuesta a presidir la Generalitat, igual que Grace Mugabe se mostraba dispuesta a presidir Zimbabue. En una carta desde la cárcel, como Céline desde la suya en Dinamarca, Junqueras la había ungido. De algo le han servido las lágrimas a la de Esquerra. «Va siendo hora de que en este país una mujer esté al frente». Es normal que Soraya Sáenz de Santamaría no cuente. Y esto es mejor: «República tiene nombre de mujer». Ahora es cuando nosotros decimos «tu nombre me sabe a yerba». O a salchichón. Rovira es de Vich. Tras la unción, Albert Rivera tuiteó la bochornosa intervención de la política en una rueda de prensa. Consigue que lo de Cospedal Diferida parezca el discurso de Gettysburg. Esta chica tiene 40 años y ni siquiera sabe hablar español. El contenido de la cháchara es todavía peor. Ahora me arrepiento de todas las veces que he dicho que Inés Arrimadas es la Paula Echevarría de la política. Bueno, no.

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