Al turismo... ¡Más impuestos!

REPASO SEMANAL

El Ayuntamiento de Málaga ya quiere sacar tajada por las viviendas turísticas y los dueños de éstas plantean imponer una tasa a los visitantes

Javier Recio
JAVIER RECIOMálaga

Tenemos la ‘bendita’ costumbre de intentar poner freno a todo lo que marcha bien en la provincia. El foco se ha puesto ahora en el turismo, que por desgracia es prácticamente el único sector que genera empleo y riqueza en Málaga. De un tiempo a esta parte se ha producido un auténtico boom de las viviendas turísticas. Pues bien, las administraciones ya están dando vueltas al asunto para ver cómo pueden recaudar más. El Ayuntamiento de Málaga, que a su lema de ser el primero en el peligro de la libertad puede añadir que también es el primero para intentar recaudar más, quiere liderar a nivel nacional que los municipios cobren un IBI con recargo a los propietarios de las viviendas turísticas. O sea, que no basta con que la gente pague vía IRPF por el beneficio que logra alquilando sus casas por días o semanas. Eso es lo lógico. Yo gano tanto, pago por tanto vía impuesto de la renta. ¿Qué argumento hay para grabar más esta actividad? Llevan razón los propietarios cuando dicen que los hoteles, que son sus grandes competidores, digan lo que digan pese a que públicamente proclamen sus relaciones de buena vecindad, tienen exenciones del IBI por mantenerse abiertos en invierno. Es decir, que sería un castigo para ellos pagar ese recargo, porque nadie piensa que se les reduciría también el IBI si deciden no alquilar durante tres meses. Bueno, sería un castigo entre comillas, porque nadie duda de que al final el que iba a pagar ese dinero de más es el turista que ocupa esas habitaciones. También quiere el Ayuntamiento que paguen la tasa de basuras aparte de la que ya está incluida en el IBI. O sea, pagar dos veces por lo mismo. Tendría su pase si al menos se consiguiera que los operarios del servicio de recogida de basuras no pasaran en plena sobremesa, pero mucho me temo que esa no es la razón. Los dueños de estas casas han contraatacado a la idea del Ayuntamiento de Málaga, que sin duda no ven con malos ojos el sector hotelero, y han puesto sobre la mesa que se imponga una tasa turística. O sea, que la gente que venga aquí pague por el mero hecho de hacerlo. Se ve que no tenemos bastante con el pago que hacen por esas habitaciones, por el gasto que hacen en restaurantes y bares, por las compras que realizan en el comercio, por alquilar coches y por tantas y tantas otras cosas. ¿Y qué se conseguiría con todo esto? Sin duda, mejoras importantísimas. Parece mentira que no nos hayamos dado cuenta de que han desaparecido las natas en las playas de la Costa del Sol gracias al canon específico que pagamos por depuración, o el gran tren que se acaba de estrenar para que los turistas puedan visitar localidades como Marbella o Estepona. O el magnífico servicio que presta el tren de Cercanías, que ha conseguido reducir las frecuencias para que prácticamente se pueda coger en cuestión de minutos un tren para ir a Torremolinos o Fuengirola… Ironías aparte, no juguemos con lo único que nos sigue dando de comer. Hay que hacer una política de contención de precios, porque el turista no es tonto y cada vez mira más una oferta que es global. El turismo nacional ya está dando las primeras señales de que no todo es jauja. Ahora tenemos la ‘suerte’ de que los destinos competidores están muy mal por la desgraciada actividad terrorista. Pero al turista guiri no se le fideliza friéndolo a impuestos o tasas. Sigue bastando con un buen servicio y por qué no decirlo, con una sonrisa, porque a veces se les trata con la punta del pie.

Economía. Momento crucial para Unicaja Banco

Esta semana también se ha aprobado la hoja de ruta para la salida en Bolsa de Unicaja Banco. La entidad malagueña, que debe tener el firme propósito de seguir siéndolo, acudirá a los mercados bursátiles el próximo día 30 de junio. Aspira a colocar el 40% de su capital y conseguir un mínimo de 687 millones de euros. Las perspectivas son buenas y se ha adelantado a la operación del Santander, que también quiere lanzar una oferta en Bolsa para lograr nada menos que 7.000 millones de euros tras hacerse cargo del Popular. La entidad malagueña está viviendo uno de los momentos más importantes de su historia, porque se está jugando su futuro. El banco que dirige ahora Manuel Azuaga tiene el difícil reto de asentarse en el sistema bancario español con un tamaño lo suficientemente grande para evitar ser absorbido por uno de los grandes. Es fundamental que Unicaja mantenga su independencia para que no ya Málaga, sino Andalucía, cuente con una entidad con la implantación y el compromiso que tiene en estos momentos. El control debe seguir de una manera mayoritaria en las mismas manos, pues sólo de esa manera se evita que sea un satélite perdido en una galaxia demasiado extensa. Buena suerte.

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