¿Turismo?; sí, gracias

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

NADIE en su sano juicio podía imaginarse que se iban a tener que hacer declaraciones públicas de apoyo al Turismo (con mayúscula), la mayor industria de Málaga y su Costa del Sol, por ejemplo, la misma que supone el 13 por ciento del PIB andaluz, y que es un claro potencial de España, que va a batir todos los récirds este año. Hemos creado por mor de los descerebrados hasta un nuevo término: turismofobia, y asistimos, incrédulos en esta parte del sur, a llamamientos para parar los ataques de palabra y obra a los turistas en partes concretas de España como Cataluña y Baleares. Alucina la gente por culpa de otra gente 'alucinada'. Hemos pasado de pedir 'al turismo una sonrisa' a que no se le ataque, que se respete su presencia en nuestra geografía, que da trabajo a mucha gente, sustento a enormes capas de la pobación, generalmente modesta además. El turismo en España no sólo nos hizo visible ante el mundo, sino que nos permitió salir del ostracismo de tiempos muy difíciles y nos abrió las mentes a no pocos españoles. Además, aquí, en Málaga y en la Costa del Sol, en tierras andaluzas, lo conocemos bien en todas sus facetas desde tiempos inmemoriales, desde época de los tartesos: mientras en otras tierras algunos aún estaban medio colgados de los árboles, en el Mediterráneo del sur se vivía el intercambio de culturas, ideas y pensamientos de la mano de un comercio floreciente que atraía a personas de los distintos confines dedicados a tal actividad. 'España es diferente', se utilizó como feliz eslogan en tiempos de Franco. Fue un lema elegido por el régimen franquista para decirle al mundo que podían venir aquí, en un claro mensaje político, nada sub-liminal. Los ciudadanos de países vecinos venían por nuestro sol y por nuestras playas, pero también por nuestros precios y por nuestra forma de entender la vida. Aquí encontró el turista extrajero una especie de paraíso, con una ciudadanía siempre volcada, en su mayoría (tontos los ha habido siempre en la historia de este país, aunque posiblemente no tantos como ahora), una cultura muy especial y una envidiada monumentalidad. Ni siquiera los más arcáicos seguridores del regimen franquista, los que abogaban por estar aislados del 'resto' para que no nos 'contaminaran', pudo resistirse a fomentar el turismo, muy a su pesar. Y ese turismo extranjero trajo una importante riqueza a esta tierra, hasta el punto de que permitió a los propios nativos hacer turismo... Recuerdo en las difíciles crisis de los 80 y 90 del pasado siglo a decenas de empresarios y profesionales buscando turistas a lazo en las ferias del extranjero... Y ahora, cuando somos el gran líder del sector mundial, cuando las perspectivas cada vez son más optimistas, comenzamos a dinamitar lo mejor que tenemos, para alegría de nuestros competidores directos, que no sabían como 'combatirnos' y se han encontrado con este regalo. Jamás pensé, como otros muchos, que tendría que asistir a campañas para concienciarnos de lo importante que es el turismo. Hasta ahora, se entendía que el turismo era una de las 'cosas de comer' con la que no se podía jugar e incluso se dejaba fuera del fragor político, pero ahora incluso desde gobiernos municipales y autonómicos concretos (no en Andalucía, a Dios gracias) se le señala como algo negativo. Somos la repera. Siempre nos gustó pegarnos un tiro en el pie...

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