Los tribunales polacos son nuestros tribunales

La Unión Europea es una comunidad jurídica. La pérdida de la independencia judicial en Polonia es un problema que afecta potencialmente a todos los ciudadanos de la UE

Recep Tayyip Erdogan aparentemente sigue enojado con el comediante alemán Jan Böhmermann y su escandaloso Schmähgedicht (poema de injuria). El pasado mes de febrero, Erdogan consiguió que el Tribunal del Distrito de Hamburgo prohibiera un gran número de fragmentos del poema cargado de obscenidades de Böhmermann. Sin embargo, eso no bastaba para aplacar la ira del presidente turco. Erdogan quiere prohibir la totalidad del injurioso poema y ha presentado una demanda ante la Corte de Apelación. Aunque los Tribunales de Hamburgo son conocidos por su visión excepcionalmente severa sobre la libertad de expresión y las infracciones relacionadas con la privacidad, el resultado final de la demanda sigue sin estar claro en este contencioso en el que aún tendría la última palabra el Tribunal Constitucional Federal de Alemania. En cualquier caso, todos los jueces participantes son claramente independientes, y no están en deuda con ningún poder superior, sea este Erdogan o cualquier otro.

Si Böhmermann, en cambio, tuviera que enfrentarse a un tribunal turco, no podría estar tan seguro de la independencia de sus jueces. Por suerte para él, Turquía no es un Estado miembro de la UE. Porque si lo fuera, Erdogan podría, de acuerdo con la ley de procedimiento civil de la UE, buscar una medida cautelar -y tal vez también daños y perjuicios- de la jurisdicción del país de su «centro de interés», que evidentemente sería Turquía. Y cualquier hallazgo del tribunal en Ankara tendría que ser reconocido y ejecutado en principio por las autoridades alemanas. Erdogan podría incluso haber soltado a sus fiscales contra el comediante desafortunado. Incluso, con una orden de detención de la UE se podría pedir a Alemania que lo entregara a la justicia turca. Recordemos que en la actual Turquía se puede entrar en prisión por mucho menos que un poema satírico.

Turquía a día de hoy no es miembro de la UE. Pero Polonia sí lo es y tal vez el señor Böhmermann algún día tenga ganas de probar su talento satírico a expensas de JarosÅ‚aw KaczyÅ„ski, el presidente del PiS (Partido Ley y Justicia). De ser este el caso, debería pensárselo dos veces. El partido de KaczyÅ„ski ha aprobado una nueva ley sobre la reforma judicial que establece que todos los jueces de su Tribunal Supremo serán retirados de su servicio desde la entrada en vigor de dicha norma, con excepción de los que el ministro de Justicia y el Procurador General Zbigniew Ziobro consideren adecuados para el ejercicio de este cargo. Esta ley entronca con otra aprobada en los últimos meses por el Parlamento polaco, que establece que será la cámara legislativa polaca, por mayoría absoluta de sus miembros, la que controlará el Consejo Nacional de Justicia, que es el órgano judicial en el que se deciden las carreras judiciales de los magistrados del país. Además, el Tribunal Constitucional ya está plenamente bajo el control del PiS.

La cuestión central que pretendo ilustrar con estos dos ejemplos es la siguiente: la independencia judicial puede parecer ante los ojos del gran público como un asunto puramente técnico, nada comparable con las pasiones que pueden levantar la libertad de expresión o situaciones discriminatorias. Pero esto es un profundo error; no es necesario reflexionar mucho sobre el tema para darse cuenta de que la más absoluta libertad de expresión y las leyes contra la discriminación son de poca ayuda sin tribunales independientes para hacerlas cumplir. Sin un Poder Judicial independiente y libre de cualquier atadura con el poder político, los derechos como la libertad de expresión o las leyes contra la discriminación no son efectivos.

Sin embargo, todavía podemos estar tentados de considerar que la pérdida de la independencia judicial en Polonia es un problema que solo afecta a los polacos. Si la independencia judicial cae por el desagüe en Polonia, la libertad de expresión en la televisión pública en Alemania puede sufrir. Así funciona la Unión Europea. El principio del centro de interés afectaría a todos los países miembros. La pérdida de independencia del poder judicial en Polonia no es un problema únicamente de los polacos. Afecta potencialmente a todos los ciudadanos de los estados miembros de la UE. Por ello, las instituciones de la UE no tienen ninguna razón para no recordar a Polonia sus obligaciones en virtud del artículo 2 del TUE. El compromiso con el imperio de la ley no es sólo una cuestión de valores comunes etéreos a los que esperamos vagamente que los miembros se adhieran si quieren encajar culturalmente con nosotros. Es también una condición básica para el funcionamiento de la integración europea.

La Unión Europea no es sólo un tratado de Derecho internacional concertado por estados de todos los colores constitucionales para su propio beneficio. Es una comunidad jurídica. Si se rompe el ordenamiento jurídico de un Estado miembro, se rompe el sistema jurídico de toda la UE. La Comisión Europea debe actuar para que esa ruptura, que iría en perjuicio de todos nosotros, no ocurra.

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