SIN TREN NI TRANVÍA

FRANCISCO MOYANO

MARBELLA nunca tuvo tren. Tampoco tranvía. Para no faltar a la verdad, existió el ferrocarril minero, pero su función era transportar mineral y a ese cometido industrial, muy alejado el desplazamiento de viajeros, se reducía su ámbito de actuación. Parece que la época de los tranvías ha pasado definitivamente y en aquellos lugares donde esa infraestructura se ha recuperado, ha terminado sucumbiendo ante rotundos fracasos. Por el contrario, el ferrocarril goza de verdadero auge, siendo un modo de desplazamiento rápido, limpio, respetuoso con los valores ecológicos que priman en amplios sectores sociales. Sabido es que Marbella y Estepona se duelen de una espina contumaz, clavada desde hace décadas y que nos sigue colocando en desventaja sangrante, un vergonzoso agravio, con respecto a otras ciudades de similares característica y que, en el caso de Marbella, nos convierte en la única ciudad con su peso demográfico a la que no llega el ferrocarril. Las promesas abundan desde hace décadas pero los hechos acostumbran a reducirse a un cúmulo de despropósitos; el último de ellos se hacía público cuando en las cifras presupuestarias del presente año se destinan solamente trescientos cincuenta mil euros para el tren a Marbella: ni para tomar café. Mientras tanto, al menos como entretenimiento, se han elaborado más de un proyecto: uno consistente en prolongar el cercanías que actualmente llega hasta Fuengirola; no deja de ser una opción carente de ambición y que muy poco solucionaría, porque la lentitud sería una de sus señas de identidad y poca alternativa supondría a la autovía o la privativa (por cara) autopista. Otra opción (la que se defiende desde diferentes instancias) se refiere al tren de alta capacidad, que no es el Ave pero da prestaciones muy parecidas, y ya no se habla solamente de Marbella, sino que pretende llegar hasta Estepona. Se trata por tanto de un proyecto que contempla la construcción de un nuevo tramo de vía que parta desde la capital de la provincia. Hace un par de años se creó en Marbella la &ldquoAsociación Marbella Capital de la Costa del Sol&rdquo, iniciativa ciudadana independiente dispuesta a trabajar por la consecución de las infraestructuras más necesarias para la ciudad en particular y la Costa del Sol en general. Prioritario para la Asociación es la consecución del tren de alta capacidad para Marbella-Estepona. Recientemente redactó un escrito de demanda para la dotación presupuestaria y ejecución del tan ansiado ferrocarril, para ser remitido al Gobierno de la nación. Al mismo tiempo ese escrito se dirigió, para su adhesión, a una gran multiplicidad de organizaciones sociales, colectivos oficiales y privados y a todos los ayuntamientos de la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental. En el caso de las corporaciones se reclama que sea llevada a los diferentes plenos, con carácter de moción, y así, tras aprobación, testimoniar la adhesión ante el Gobierno que deberá actuar a través del Ministerio de Fomento. Hasta el momento, han sido dos los municipios que han llevado a pleno la iniciativa de Marbella Capital de la Costa del Sol: en sesión ordinaria del primero de junio, fue aprobada por unanimidad de los ocho concejales asistentes, por el pleno del Ayuntamiento de Istán. Similar recorrido tuvo la propuesta en la sesión ordinaria del Ayuntamiento de Ojén, de treinta y uno de mayo, donde en el punto cuarto del orden del día se recogía &ldquopetición al gobierno de la nación para que se inicien cuanto antes los pasos necesarios para dotar a la Costa del Sol de la línea ferroviaria de alta capacidad Málaga-Marbella-Estepona&rdquo. La moción fue defendida por el portavoz del PSOE, Diego Santos Márquez, y el portavoz del PP, José Manuel Rodríguez Lorente. Se aprobó por unanimidad. Cabe esperar que en fechas sucesivas, el resto de ayuntamientos lleven a sus respectivos plenos la petición de Marbella Capital de la Costa del Sol. Istán y Ojén, ambos pueblos en el interior, pero dependientes de la Costa en gran medida laboral y económicamente, han sido avanzadilla a la hora de tomar como propio la iniciativa de la asociación marbellí. Esa demanda debería ser una constante, casi un mantra, para todas las corporaciones de la Costa y naturalmente para los organismos turísticos y empresariales, públicos y privados. Qué bueno sería que las agencias de turismo pudiesen ofertar billetes de tren a Marbella y Estepona. Habríamos entrado definitivamente en el siglo XXI.

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