Transporte puntero

VOLTAJE

Coger un avión es la mejor manera de viajar; el Aeropuerto de Málaga es una gran infraestructura

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

Desde luego que ya hay que ser cafre para que a tus 41 años bien cumplidos te dé por hacer el vándalo deslumbrando a pilotos de avión con un puntero láser desde un hotel de Torremolinos. Pero es que además hay que tener una mentalidad bárbara para hacerlo junto a tu hijo de 15 años mientras que los demás cruzamos los dedos para que cuando el niño crezca no quiera ser como su padre. También hay que ser muy cobarde para poner en peligro la vida de los pasajeros desde el supuesto anonimato que te concede la nocturnidad, y que siempre es un regalo. Y hay que ser un idiota para pasártelo bien con una gamberrada que, si te pillan como te mereces, va a costarte de 30.000 a 600.000 euros que esperamos que termines pagando, ya seas extranjero o de Cártama Estación. Dicen que la naturaleza es muy sabia pero se equivoca cuando permite a estos cafres tener hijos mientras que muchas buenas personas están luchando por construir una familia contra todo tipo de trabas biológicas, burocráticas o morales. Pero vamos a cambiar de tema. No queremos convertir este espacio de hoy, que por fin es viernes, en una rabiosa carta a un indeseable.

Este pueril intento de boicot pone de manifiesto una cosa: viajar en avión es la manera más segura de transportarse, y de paso que el Aeropuerto de Málaga, con sus cosas mejorables, está controlado por excelentes profesionales, que está resistiendo muy bien el reto de movilizar a cientos de miles de personas sin que se hayan producido retrasos graves ni altercados, como sí ocurre en otros aeródromos españoles.

Estamos ya a mediados de agosto y nos hemos llevado a la cara varios titulares horribles relacionados con el transporte. Por ejemplo, que Tráfico ha descartado tomar medidas para paliar los atascos que se están produciendo en nuestra provincia todos los santos días de verano. Recomiendan a la población escalonar las salidas y usar las autopistas en horas punta, si es que la población en cuestión puede permitirse el disuasorio precio de las mismas. Las noticias que aporta el panorama ferroviario no son mejores: Renfe descarta ampliar la frecuencia o extender los horarios del Cercanías, como sí hace la EMT o como ellos mismos hacen con el AVE, que hace más caja. La opción del autobús interurbano tampoco parece la más práctica: se tarda más de una hora en terminar un recorrido que puede hacerse en 25 minutos en transporte privado, si es que no se pilla un gran atasco. Lo único que toca junto al calor es armarse de paciencia y perder los escrúpulos. Compadecerse de los malagueños que acuden a su trabajo en transporte público durante el verano. Preguntarse adónde va a parar toda esa riqueza que nos trae el turismo porque desde luego no se traduce en la mejora de ningún servicio público (tampoco en las cuentas de la empresa municipal de aguas). En fin. La conclusión de hoy es que hay que coger muchos aviones. Y que les vayan dando a los cafres.

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