Traigan la hierba

La marihuana de la Axarquía será uno de los productos estrella de Sabor a Málaga

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

La primera función de todos los servidores públicos debería ser hacer más felices a los ciudadanos. Con esta premisa José Mújica convirtió a Uruguay en el primer país del mundo en legalizar la venta, el consumo y la producción de marihuana, y desde entonces cerca de 20.000 felices ciudadanos se han apuntado el plan. El primer día las colas en las farmacias de Montevideo fueron impresionantes. Al hilo de esto el Festival de Málaga estrenó anoche 'Traigan la hierba', una comedia al estilo de falso documental en el que aparece Mújica, héroe de los porretas, dirigiendo una supuesta misión secreta del Gobierno para traer marihuana a su país. Poca gente lo sabe, pero una parte de la marihuana que se fuma allí procede de una empresa malagueña. Venden semillas «para los amantes del coleccionismo».

Al salir del cine nos convencimos de que Málaga debería convertirse en la primera en el peligro de legalizar la marihuana en todo su territorio. En el pleno municipal ya hubo un intento de legalizar los clubes cannábicos que operan en la ciudad. Cortaron el rollo los votos del PP, Ciudadanos y PSOE que no aludieron a las ganas sino a una cuestión de jurisdicciones (para pedir la paz mundial en un pleno sí que tuvieron competencias). La medida sería aplaudida y provocaría un subidón en todos los ránkings de felicidad. Internamente, nos ayudaría a pasar trances y vicisitudes municipales con un aporte extra de dulzura. Leeríamos el periódico siempre de buen humor. Compraríamos con más alegría libros y entradas de cine o de conciertos, haríamos de los museos nuestro chill-out particular. Emprenderíamos una misión secreta presidida por el alcalde y con Teresa Porras en los mandos del área más verde y más alucinante. Acudirían en comitiva a Holanda a organizar catas con expertos y localizar proveedores de la mejor marihuana. Captaríamos ideas sobre cómo atraer al turismo de risa floja. Por supuesto estaría implicada la Diputación: Elías Bendodo estaría presente en todas las ferias cannábicas del mundo para promocionar la marihuana de la Axarquía como uno de los productos estrella de Sabor a Málaga.

Iríamos más allá de asociaciones de consumidores y las cooperativas de cultivo común que ya existen y que son como un Spotify de los porros: por una cuota mensual te aseguran hierba según tus necesidades. Lo que pasa es que no se pueden anunciar demasiado: la persecución a los clubes en Málaga ha resultado desalentadora. La fiscalía no anda nunca contenta y el vacío legal en el campo de la marihuana supone un precipicio para los emprendedores. La situación va a cambiar pronto en todo el mundo, es solo cuestión de tiempo. En Estados Unidos, y esto es maravilloso, la venta de marihuana legal está a punto de equipararse en volumen de negocio a la de los refrescos azucarados. En España el Constitucional ya ha denegado el recurso del PP para tumbar la ley municipal que permite clubes en San Sebastián. Nos estamos quedando atrás en esto. Hay que hacer algo ya.

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