De la Torre versus Bendodo

Ana Barreales
ANA BARREALES

Si una cosa se le da bien al alcalde es meterse a los ciudadanos en el bolsillo. No importa qué hora sea, da igual cuántos actos lleve en su cuerpo, que él atiende a todo el mundo. En esas jornadas maratonianas que empieza caminando a las seis y pico de la mañana por el Paseo del Parque nunca se le ha visto un gesto de cansancio con las decenas de malagueños que se le acercan cada día, algunos a felicitarle o a decirle que le votan y la mayoría a contarle su película. Una paciencia y una voluntad de poner buena cara para el Guinness de los récords.

Sorprende que con esa capacidad para empatizar con el malagueño medio tenga tan poca mano con el resto de grupos municipales. Goza de buena relación con Cassá, que le suele apoyar cuando hay que dar el do de pecho, aunque también le ha dado algún que otro disgusto, como cuando votó con Málaga Ahora, Málaga para la Gente y el concejal no adscrito de Podemos a favor de que se anulara el concurso de ideas del Astoria. Pero aparte de su conexión con el líder de Ciudadanos no hay química con el resto. Y la cuestión es que parece importarle bastante poco. Es consciente de que muchas de las cosas que se aprueban en pleno no se llevarán a la práctica y parece haber decidido que no merece la pena por tanto llegar a consensos. El resultado es que apenas hay mociones institucionales más allá de las que hay que aprobar sí o sí.

El presidente de la Diputación, sin embargo, se mueve mejor con sus iguales, aunque hablando de representantes de otros partidos quizás debería decir con sus parecidos. Entre políticos se entienden hablando y con sus más y sus menos ha conseguido un año más presentar un plan especial de inversiones que ha salido adelante por unanimidad y permitirá destinar 27 millones de euros a los 103 municipios de la provincia. Y el acuerdo se ha dado a conocer en una comparecencia conjunta con los portavoces de todos los grupos, algo que no necesita, pero que sí considera valioso.

Lo que le falta a Bendodo es el tirón popular de De la Torre y probablemente su ubicuidad para asistir a mil actos y pararse con varias personas en cada uno. Cuesta imaginarle bailando zumba en la playa con un grupo de jubiladas, la verdad. Para eso hay que nacer con el gen.

¿Qué es mejor? ¿Capacidad para ganarse a potenciales votantes o para llegar a consensos con el resto de los grupos? Hombre, según en qué momento. Si es para presentarse a unas elecciones, mejor De la Torre, que lo primero es ganarlas y luego viene todo lo demás. Pero si es para negociar acuerdos y sacarlos adelante por consenso, mejor Bendodo.

Lo suyo sería un candidato biónico, con el don de gentes del alcalde, la habilidad negociadora de Bendodo y, puestos a pedir, que cayera bien, como Daniel Pérez, al menos mientras no ha sido portavoz del PSOE. Claro, que esas cosas sólo pasan en el cine.

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