De la Torre y su particular balance

REPASO SEMANAL

Resulta esclarecedor que el alcalde destaque como lo mejor de la legislatura algo tan intangible como la «proyección mundial de Málaga»

Javier Recio
JAVIER RECIOMálaga

Resulta muy esclarecedor que el alcalde destaque que lo mejor de estos dos años de legislatura sea la proyección mundial de Málaga. O sea, una cosa que es intangible. Aunque por otra parte que es lógico, porque no tiene nada realmente concreto que llevarse a la boca. Es cierto que la capital se ha convertido en un polo de atracción turística, pero también lo es que lleva así varios años, que no es algo novedoso. La política municipal ha ayudado a que la capital no sea conocida ya desde fuera como Málaga la Bella, sino como Málaga la Bellísima si se tiene en cuenta la cantidad de turistas que vienen a visitarla. La gente se queda boquiabierta con la transformación de la ciudad en la última década, sin duda prodigiosa. Esa es una realidad tangible. Pero hace falta más. Siempre se ha dicho que lo más difícil no es llegar, sino mantenerse. Y Málaga necesita seguir haciendo cosas para continuar en esa posición de privilegio. Hay que desterrar la colección de edificios abandonados que pueblan aún el centro de la ciudad. El fiasco del Astoria ha sido un golpe muy duro para De la Torre, que esperaba a estas alturas dar por resuelto el que sin duda es el gran dolor de cabeza de su mandato. Parece que está gafado. El antiguo cine. Tampoco se ha avanzado en materia de movilidad. El metro, que sin duda es un medio de transporte que distingue a toda gran ciudad, sigue estancado y envuelto en una polémica permanente con la Junta de Andalucía. La peatonalización de la Alameda parece encaminada y es el proyecto en el que se tienen depositadas las esperanzas en el PP para presentarlo como gran logro de esta legislatura, lo que sería un balance realmente pobre si se tienen en cuenta los años de la apertura sucesivas de museos y grandes peatonalizaciones. La zona este, principal granero de votos de los conservadores y de su principal rival, Ciudadanos, sigue abandonada. No se ve que se avance en nada. Se ha convertido en la gran zona decadente de la capital, con los Baños del Carmen por regenerar y con unos paseos marítimos que reclaman a voces una profunda remodelación que no llega. Ni se le espera. El proyecto del río aparece y desaparece de la actividad municipal sin que se concrete nada. Debe resultar además preocupante para el PP que se esté notando de una manera diáfana que estamos ante los últimos años de mandato de Francisco de la Torre, sin duda, el mejor alcalde que ha tenido Málaga. Pero los años no pasan en balde para nadie y el regidor da a veces la sensación de que consume todas sus fuerzas en asegurar que cumplirá su promesa de estar los cuatro años en vez de dirigirlas a la propia gestión. Quizá esta promesa se le vuelva en contra al sentirse preso de sus palabras, porque podría ocurrir que en un momento dado quisiera realmente dar ya paso a algún compañero porque así se lo pida su familia y su propio cuerpo, lo que sin duda sería totalmente comprensible. Habrá que estar atentos a los acontecimientos. Málaga merece seguir creciendo y dos años como los que se acaban de pasar no invitan a ser especialmente optimistas. A lo mejor lo ideal sería no hablar de balance de legislatura, sino del balance particular de De la Torre. De toda su época.

El PSOE toma impulso con Dani Pérez

El PSOE de Málaga está de enhorabuena. Por fin ha decidido estar presente en el Ayuntamiento de Málaga para dar batalla desde la oposición. El nombramiento de Daniel Pérez, más conocido en todos los ambientes de la capital como ‘DaniPérez’, es un acierto total. Sin duda es el mejor portavoz que va a tener el grupo socialista en esta legislatura. Este biólogo de profesión, que ya ha pasado por el Congreso de los Diputados y por la gestión como delegado de Salud, es un hombre que cae bien fundamentalmente por un par de cosas: no es para nada sectario y es una buena persona. Y estas dos cualidades son fundamentales cuando se está en política y se le pide el voto a la gente. Dani Pérez ha sabido esperar su momento y no formó el follón cuando su partido, en un error que aún no se acaba de comprender, optó por tirar la toalla en el Ayuntamiento de Málaga cuando nombró a una portavoz que no tenía aspiraciones para ser alcaldesa de Málaga. Dani Pérez quiere ser el alcalde de la capital y eso se nota. Está radiante con su nuevo cargo de portavoz municipal y transmite esa ilusión. Y eso es lo primero que tiene que conseguir un político. El PSOE ha acertado con su elección. Ya era hora de que se diera cuenta. Que tenga suerte.

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