Cita en el SUR

El tiempo

Estos días nuestras conversaciones se llenan de agua

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

Vivimos en un ascensor. El tiempo nos hace hablar del tiempo y no hay nada fuera. Como cuando el elevador se detiene en el tercero y entra un vecino que nos dice buenos días y añade vaya con la lluvia. Los telediarios se llenan de agua, de altas olas que lamen playas nevadas y de carreteras cortadas. Somos expertos en aplicaciones que nos mantienen al tanto de la evolución de las tormentas y Puigdemont se va diluyendo tras la cortina de agua y las guerras que asolan el mundo y el peinado de Trump y las barcazas cargadas de migrantes volcando en el Mediterráneo y el Málaga que juega en un campo encharcado. Todo es 'Emma', la borrasca que comparte nombre con Madame Bovary, que enamoró a Vargas Llosa y tenía una hija pequeña como también la tuvieron Rilke y Neruda y todas esas niñas iban a parar a un páramo de niñas desamparadas y eso sí que es una tormenta. El niño Gabriel es un niño que nos tiene en vilo porque los niños han de ser intocables y el páramo de los desamparados inexistente. Los hermosos campos de Níjar son tierras trágicas y antes que Goytisolo nos la situó García Lorca en el mapa. Un niño desaparecido es el ascensor más grande del mundo del que no podemos salir. El ascensor se detiene en cada planta y con el parte meteorológico se cuela un secuestro. En el Casares de Blas Infante retuvieron a tres hombres y a uno de ellos lo mataron de una paliza. En Marbella han detenido a un francés buscado por retención y torturas en la Francia de Emma Bovary. El fiscal pide 12 de años a los acusados del secuestro en Marbella de Agnese Klavine, la joven letona que fue introducida en un coche por los británicos Wesley Capper, hijo de un multimillonario, y su compañero de juergas Ian Porter, que año y medio después atropellaron a una mujer boliviana que cruzaba por una paso de cebra en Marbella y murió dejando una niña de 12 meses. De la joven letona no se ha sabido nada más y la policía cree que Capper y Porter la tiraron al mar desde la borda del yate de lujo del hijo del multimillonario a cuyo hijo no le ha faltado de nada, creeerá su padre. Miramos caer el agua y nos hacemos expertos meteorólogos y se nos llena la boca de agua hablando del tiempo. Los bellos campos de Níjar son una tierra baldía y el agua no consuela. También en Almería exigen al obispado que readmita a una profesora de religión que se casó con un hombre divorciado. Ella se llama Resurrección Galera y en su apellido reside la condena y en su nombre la liberación. ¿Cómo se llamará el marido de Resurrección? El que la ha despedido no tiene nombre. El ascensor termina el viaje y salimos a la calle. Miramos al cielo y si los transeúntes llevan la capucha puesta. En cuanto escampe saldrá el sol y dejaremos olvidados nuestro paraguas y el tiempo.

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