Carta del director

Al Thani y el Málaga

Manuel Castillo
MANUEL CASTILLOMálaga

La derrota del Málaga Club de Fútbol ante el Deportivo vino a certificar, si es que aún era preciso, el virtual descenso a Segunda División. Sólo un milagro podría salvar al conjunto malaguista y todo hace indicar que el Cautivo no está para estas cosas.

Y en esta situación es preciso llamar la atención sobre los riesgos que amenazan al Málaga C. F. y que hacen pensar que lo peor ni siquiera es la inminente pérdida de categoría, sino la inestabilidad organizativa y económica del club, que sufre un alarmante vacío de poder.

Es evidente que Al Thani llevó al equipo a sus más altas cotas, impensables hasta entonces y, probablemente, irrepetible en muchos años. El sueño de la Champions quedará incrustado en el recuerdo del malaguismo como la etapa más brillante del club blanquiazul. Eso fue mérito de Al Thani y, sobre todo, de su inversión multimillonaria. Sólo por aquellos tiempos merece el agradecimiento y el respeto.

Pero como cualquier moneda, la gestión de Al Thani tiene su reverso y desde la salida de Vicente Casado ha entrado en barrena hasta llevar al equipo a la situación actual. Él es el principal responsable del desastre organizativo del club, tanto en la faceta deportiva como en la económica y debería darse cuenta de la necesidad de tomar las riendas y enderezar un club que se va a pique, más aún cuando la situación judicial por el pleito con BlueBay impide, incluso, un cambio de propiedad.

La incertidumbre se cierne sobre el futuro del club porque Al Thani no da muestras de recomponer ese vacío de poder. Debería reconocer que el club es hoy un barco a la deriva, en manos de sus hijos que tienen salarios de ejecutivos del Ibex 35 (entiendo que dirá que para eso el club es de su propiedad), pero sin preparación ni experiencia para comandar una nave como la malaguista.

Quizá desconoce que los clubes de fútbol son algo más que una empresa o una sociedad anónima, porque forman parte de la identidad emocional de los territorios y su afición siente los colores en el corazón y no en el bolsillo. La afición es inteligente y puede ser pasional, pero no se deja manipular.

Al Thani lleva muchos meses recluido y dando muestras extravagantes de su personalidad, incapaz de mantener una relación institucional con las administraciones y entidades de la ciudad, a las que ahora pretende culpar de sus propios fracasos.

Al Thani debe dejar de esconderse detrás de los políticos, de las administraciones, de los periodistas o de la situación política de su país y tomar el mando real del Málaga Club de Fútbol, porque de lo contrario todos aquellos que lo aclamaron terminarán por repudiarlo.

Este periódico conoció el polvo de los campos de tierra de Tercera División y sabe lo difícil que es salir de ese pozo. Por ello es una responsabilidad exigirle a Al Thani que tome medidas, que vuelva a profesionalizar el club y que se ponga al frente. Su prestigio está en juego y, lo que es peor, el futuro del Málaga Club de Fútbol, también. Y eso es para tomárselo muy en serio.

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