Cita en el SUR

El terremoto que viene

Dos terremotos en la capital del turismo deberían hacernos levantar la guardia

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

Superado el corazón de la Navidad, Navidad, dulce Navidad, nos situamos en la rampa que lleva a Fin de Año, Día de Reyes, Semana Santa y la Noche de San Juan, a la vuelta de la esquina. En unos días nos ocuparemos de los buenos propósitos, pero ahora toca hacerlo de los prepósteros, el balance anual el sadat. Nuestros líderes ya han dado sus discursos y los analistas los han analizado. En la Costa del Sol el año ha sido bueno, aunque haya terminado con los terremotos de ayer en Torremolinos, que nos aconsejan poner el ojo avizor, mejor que a la virulé, que es como nos los pondrán como nos descuidemos.

La recuperación de destinos turísticos que pueden hacer la competencia a Málaga es una realidad. Estre ellos se encuentran el Egipto de Anuar el Sadat, gobernado ahora por el emperador Sisí y, sobre todo, la Turquía de Ataturk, gobernada por Erdogan. Como en todas partes cuecen hablas, también ha habido discursos en estos países. El ministro turco de Turismo, Kurtulmus, con un apellido lleno de úes, ha explicado en el suyo que en 2017 han visitado Turquía diez millones de turistas más que el año anterior. De hecho Turquía empieza por tur. Treinta millones de turistas, cada uno con su móvil haciendo fotos a los platos que se zampa, son muchos turistas. Aquí también contamos con nuestros apellidos curiosos y Millán Mon, eurodiputado y copresidente del Intergrupo de Desarrollo del Turismo Europeo, presentó un plan para impulsar el turismo. Primero hay que ser conocidos, y eso es lo que destacó el alcalde de Málaga en su discurso navideño. Francisco de la Torre señaló que Málaga ocupa la segunda plaza en proyección internacional de ciudades españolas, sólo por detrás de Barcelona, donde la bossa sona, aunque sona menos.

El alcalde recordó en su discurso la creación del gran parque de San Rafael, pero corremos el riesgo de que los turistas nos impidan ver el bosque. Los turistas dejan dinero, pero no hay que olvidar que ocupan espacio, y no hay tanto. El mercado de pisos en alquiler está cada vez más complicado y nosotros, que debemos recibir a los turistas con una sonrisa, también ocupamos sitio. Mucho sitio, si continuamos comiendo mantecados a este ritmo. Debemos prepararnos para este año, y a la espera de llegada de toallas a nuestras playas, están llegando toallitas, otro de los inventos del maligno. Los terremotos frente a la costa de Torremolinos no han provocado ningún tsunami doloroso, aunque tampoco es bueno el oloroso. Si agua en inglés se dice water, en sucio se dice váter. Al turista hay que recibirlo con una sonrisa, y a nosotros mismos, pero vamos recibiéndonos con dejadez e incivismo. ¿Por qué nos cuesta tanto aprender a comportarnos? Hay ranking de todos los colores, y podríamos pasar a liderar el marrón, por lo que nos pondrían merecidamente verdes. El espacio que nos queda libre no podemos repellarlo con porquería. Nuestro potencial es ambiguo y debemos ser claros como el agua, como el agua limpia.

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