EL TERMÓMETRO ECONÓMICO DEL 'PROCÉS'

Esta deslocalización tendrá consecuencias a nivel de empleo, cobro de impuestos y desarrollo empresarial

FELIPE LÓPEZ-GÁLVEZ. ANALISTA DE SELF-BANK

Cuanto más avanza el desafío soberanista, más caen las acciones de los bancos. Y no solo los catalanes. Se ha vuelto a demostrar la sensibilidad del sector bancario a los problemas políticos. Lo comprobamos con el 'brexit' y lo estamos corroborando estos últimos días.

La situación que vive el país no ha podido llegar en un peor momento para una banca que trata de sobrevivir a duras penas en un escenario de tipos de interés al 0%. El previsible perjuicio económico que empiezan a descontar los analistas podría derivar en un aumento de la morosidad. Para más inri, cabe recordar que Cataluña es una de las regiones donde el ratio de crédito concedido frente a depósitos es más elevado.

Otra circunstancia que está quedando patente con todo este asunto es la desconfianza de inversores extranjeros a los que probablemente no les compense asumir el riesgo que puede traer consigo la ruptura de España. En lo que a los bancos respecta, la percepción de mayor riesgo se traduce en una escalada de la prima de riesgo que tiene dos consecuencias. Por un lado, presiona a la baja el precio de los miles de millones de deuda pública española que tienen en su balance, y por otro, anticipan un encarecimiento de su propia financiación

Centrándonos en la banca catalana, ha sido espectacular presenciar la positiva reacción que han tenido en bolsa ante la posibilidad de que cambiasen su domicilio a otra comunidad autónoma.

Con esta decisión no solo garantizan estar bajo el amparo del Banco Central Europeo, sino que frenarán la retirada de depósitos que probablemente han estado sufriendo estos días. No hace falta que recordemos qué le sucedió a Banco Popular cuando sus clientes comenzaron a llevarse su dinero.

De la misma manera, el cambio de domicilio social es determinante para conocer qué Juzgados son los competentes para asuntos legales y cuál es la normativa autonómica aplicable. Esto pasa a ser muy relevante si uno recuerda quién es el compañero de viaje de Puigdemont en todo este asunto. Y es que una de las exigencias que en su momento pedía la CUP a Artur Mas era precisamente la nacionalización de la banca. A uno se le revuelven las tripas solo de pensarlo.

Tristemente para Cataluña, esta deslocalización tanto de empresas como de bancos tendrá consecuencias muy importantes a nivel de empleo, de cobro de impuestos y de desarrollo del tejido empresarial.

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