Repaso semanal

Teresa Porras, nueva superconcejala

Teresa Porras, junto al alcalde de Málaga y el edil José del Río, el pasado viernes./
Teresa Porras, junto al alcalde de Málaga y el edil José del Río, el pasado viernes.

La vehemente política asume el reto de poner orden en Limasa para conseguir lo que ahora parece imposible: que Málaga esté limpia

Javier Recio
JAVIER RECIOMálaga

Es la nueva mujer fuerte del Ayuntamiento de Málaga, superando, dicho sea de paso, a todos los hombres del equipo de gobierno. El alcalde se ha rendido a la evidencia y ha apostado por la que sin duda es la única de su equipo que puede poner algo de orden en Limasa. Hay que ser de una casta muy especial para enfrentarse con este problema. Para lidiar ese toro hay que estar muy bragado. Y Teresa Porras lo está. No tiene carrera universitaria. Es auxiliar administrativa, profesión que ha estado ejerciendo durante muchos años antes de que diera el paso a la política. Muchos de sus compañeros, algunos de ellos con carreras, todavía no saben lo que es moverse fuera del amparo del despacho oficial. Teresa Porras no tiene master ni necesidad de inventárselo, pues está doctorada en relaciones con peñas, asociaciones de vecinos y demás colectivos. Y eso marca mucho. Porras, que más de una vez ha protagonizado polémicas por no utilizar un lenguaje políticamente correcto o mejor dicho, por hablar con la claridad que exige la gente y que a veces está muy alejada de lo que se pretende en los despachos, tiene ante sí su mayor reto. Lograr lo que hasta el momento no ha conseguido nadie: normalizar Limasa para que las calles de Málaga estén realmente limpias. Ese debe ser el objetivo, no la paz social o sindical, sino que la capital destaque por su pulcritud y no como ahora, ya que la principal queja de los ciudadanos es que Málaga está sucia.

Teresa Porras, que llegó de la mano de Celia Villalobos, siempre ha estado en el núcleo de De la Torre, al que le ha guardado fidelidad con independencia de si los cantos de sirena lo colocaban fuera o dentro de la Casona. Esta concejala recibe muchas críticas de sus oponentes por su vehemencia, pero luego, en privado, los propios adversarios políticos no dudan en reconocer que les gustaría tener dos o tres Tere Porras en sus filas para plantarle cara al PP en el Ayuntamiento de Málaga. Por algo será. Y por eso en las sucesivas crisis que ha efectuado el alcalde casi siempre ha ido acumulando tareas. En esta ocasión, en la que se ha convertido en la nueva superconcejala, mantiene dos distritos tan importantes como Cruz de Humilladero y Teatinos, además de Playas, Fiestas y Servicios Operativos.

Todo ascenso de alguien conlleva el descenso de algún compañero. El afectado en esta ocasión ha sido Raúl Jiménez. El alcalde, que se ve que aplica bien el refranero popular, se ha cobrado en plato frío la venganza, meses después de que el hasta ahora concejal de Medio Ambiente se le revolviera cuando el primer edil cambió de opinión y planteó la municipalización total de Limasa. Es otro de los 'chicos de Bendodo' que ha caído en desgracia, después de que Mario Cortés también esté medio apartado del núcleo duro del gobierno municipal.

La que también ha mejorado ha sido María del Mar Martín Rojo, que ha recibido Turismo. Este área siempre se ve como un 'caramelo' por los políticos, porque la gestión suele provocar muchas satisfacciones, debido a los buenos datos turísticos, y pocos dolores de cabeza. Además, por qué no decirlo, permite a sus titulares conocer mundo. Trabajando, por supuesto, pero es mejor hacerlo dándose un garbeo por Londres que a pie de calle en Teatinos escuchando las críticas de los hosteleros y de los vecinos a cuenta de las terrazas, por poner un ejemplo. Eso es así, de ahí que la cara de satisfacción se instale siempre en los políticos que llevan el área de turismo de cualquier administración. Más allá de estos ajustes, que para algunos lo han sido de cuentas, hay que desear buena suerte a todos los concejales. Por el bien de la ciudad.

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