TERCERA PROMESA DE HOSPITAL, ¿SERÁ VERDAD ESTA VEZ?

Marina Álvarez, junto con el grupo de trabajo que ha propuesto el hospital. /Fernando González
Marina Álvarez, junto con el grupo de trabajo que ha propuesto el hospital. / Fernando González

Llama la atención que el proyecto más importante anunciado por la Junta en Málaga no venga de la mano o no salga de la voz de Susana Díaz...

Javier Recio
JAVIER RECIOMálaga

No sé a ustedes, pero hay algo que no acaba de cuadrar con la promesa de hacer un nuevo hospital en los aledaños del Materno. Se trata del proyecto más importante que va a acometer la Junta de Andalucía en Málaga en los próximos años, ya que es bastante más necesario, por ejemplo, que el metro, aunque no cabe duda de que son proyectos complementarios. Además es el principal problema que está acuciando al Gobierno andaluz, ya que las listas de espera son interminables y las familias están cada vez más molestas con el Servicio Andaluz de Salud. Pues bien, con estos mimbres resulta muy extraño que no haya sido la propia presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, la que haya venido a la capital malagueña a dar la buena nueva. Raro, raro, raro, como diría aquel. O bien se ha ido de ligera la consejera del ramo, o bien no está todo tan decidido como se quiere hacer pensar y se ha optado por la táctica de la patada hacia delante. No cuadra demasiado que en la misma mañana en la que se reúne la consejera con el grupo de trabajo se bendiga todo sin problemas. Sí al número de camas, sí a la ubicación, se da ya un plazo de seis años... Todo parece como demasiado fácil para que sea verdad, aunque en teoría hay que dar un margen de confianza. Pese a que no haya motivos para ello. Los antecedentes en este sentido son muy clarificadores para mantener una postura escéptica. No se debe olvidar que en diciembre de 2007 ya hubo una primera promesa para hacer un hospital con un centenar de camas en los aparcamientos del Hospital Civil. Ya en esa época arreciaban las críticas porque la población malagueña aumentaba de una manera inversamente proporcional al número de camas, que más bien bajaban. A veces se olvida que en las últimas décadas en la capital se cerraron hospitales como el de la Cruz Roja, el del tórax, el Noble o el 18 de julio. O sea, que el déficit está claro. Esa primera promesa fue sustituida por la madre de todas las promesas en el ámbito sanitario: el macrohospital. Fue en septiembre de 2008 cuando se aseguraba que Málaga iba a ser referente en España con ese centro, que tendría nada menos que 1.500 camas y que permitiría unificar todos los servicios hospitalarios de la ciudad, que actualmente siguen desperdigados. Pues bien, tras unos primeros meses en los que prácticamente ya se estaba hablando de cómo había que compensar a la Junta los terrenos de Carlos Haya, todo se fue diluyendo sin que se produjera avance alguno. La irrupción de la crisis ayudó a descartar un proyecto que ya estaba herido de muerte, de ahí que nadie hablara ya de ese proyecto. Así hemos llegado hasta nuestros días, en los que el clamor social cada vez es más acuciante para la Junta de Andalucía, que ha visto cómo su mantra de que Andalucía cuenta con una de las mejores sanidades públicas de España se ha ido desvaneciendo. Ya no cuela más, sobre todo, después de que los colectivos sanitarios hayan decidido levantar la voz sin ningún tipo de complejos para denunciar que simplemente están desbordados. Que ya no pueden más. Que es necesario tomar medidas urgentes. Con este contexto, la consejera Marina Álvarez ha prometido otro hospital, el que ha propuesto el grupo de expertos que ha analizado la caótica situación en la que se encuentra la sanidad pública en la provincia. De momento, ha logrado el efecto anestésico deseado, ya que los focos se han colocado en la Diputación Provincial de Málaga, que es la que tiene que ceder los terrenos, que podrían estar valorados en unos 14 millones de euros. De lo que se va a hacer hasta que se abra el hospital nada más se sabe más allá de las cuatro generalidades. Hay que estar muy atentos para no caer por tercera vez en el mismo error. Como ya dijo el mismísimo Santo Tomás, hay que ver para creer. Y no estaría mal ser testigos del momento en el que Susana Díaz asuma personalmente el compromiso. Y si es con un convenio y con las correspondientes partidas presupuestarias por delante, mejor que mejor.

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