EL TEMPLO DE DON JOSÉ LEBRÓN

FRANCISCO MOYANO

EN dos pregones recientes de nuestra Semana Santa, el de Pedro Narváez y el de Francisco Gómez, fue reivindicado el nombre de una calle para el sacerdote don José Lebrón Olmedo, durante más de tres décadas párroco de del Santo Cristo del Calvario. Desde el pasado fin de Semana, al haberse mostrado receptivo el Ayuntamiento, don José Cuenta con su pasaje, junto al templo donde desarrolló su intensa labor pastoral. El cura Lebrón Olmedo siempre fue un sacerdote discreto, sin gustar del protagonismo, pero eficaz en su cometido, como las buenas bandas sonoras de películas que no se hacen notar más de lo necesario. Grande fue su tarea al frente de la parroquia pero fructífera y merecedora de agradecimiento también su labor docente en bachillerato. Gracias a su magisterio, muchos alumnos descubrimos la esencia no solo del cristianismo, sino de las otras religiones mayoritarias, también presentes en sus explicaciones. Bueno es acercarnos a su templo. Fue en el Boletín Oficial del Obispado de Málaga de enero de 1969, donde se publicó el decreto de creación de la Parroquia del Santo Cristo del Calvario en Marbella. Lo promulgó el arzobispo de Granada y Administrador Apostólico de la Diócesis de Málaga, Monseñor don Emilio Benavent. En la reunión que el Consejo Presbiteral de la Diócesis mantuvo los días 14 y 15 de abril de 1971, se estudió la necesidad de reestructurar los límites de las parroquias de Marbella, según propuesta en este sentido que había formulado la Vicaría de Pastoral. De acuerdo con las decisiones tomadas, se delimitó el sector que abarca la Parroquia del Calvario, desde el Río Huelo hasta Río Verde. En el mes de julio de 1971, el obispado designó párroco a don José Miranda Sáinz, comenzando la andadura de la parroquia en el mes de septiembre, teniendo como sede provisional la capilla que existía en el Instituto Nacional de Bachillerato (más tarde Sierra Blanca) y que se ubicaba donde posteriormente se crearía el actual Instituto Río Verde. El día 19 de septiembre se celebró el primer bautizo y el 25 de noviembre el primer matrimonio. Prioritario resultaba poder construir un templo parroquial. Para ello se constituyó una comisión de seglares, presidida por el párroco, que inmediatamente comenzó a desplegar una intensa actividad. El proyecto de construcción se encargó al arquitecto don Vicente Benlloch la Roda. Fue aprobado por el Obispado y se presentó al Colegio Oficial de Arquitectos de Andalucía Occidental, concediéndosele la conformidad y el visado oficial. El visado lleva fecha de 19 de julio de 1972 y la licencia municipal de obras se concedió el 16 de agosto de 1972. Las obras comenzaron en 1973, sin que exista constancia de ningún acto especial de colocación de la primera piedra. La superficie del templo era de 742,20 metros cuadrados. El templó está constituido por una nave diáfana, con dos pequeños cuerpos adosados en su parte sur y otros dos al norte: uno destinado a capilla del Sagrario y otro a la sacristía y despacho parroquial. El proyecto contemplaba también una vivienda y dependencias para la labor pastoral. La ejecución de las obras se adjudicó a la empresa constructora Aguconsa. El presupuesto técnico ascendió a siete millones de pesetas. En aquel momento un saco de cemento costaba 110 pesetas, prácticamente lo mismo que una hora de trabajo de un oficial de albañilería. Los peones cobraban noventa pesetas a la hora. El presupuesto inicial sufrió alteraciones debido a que se estaba viviendo la denominada &ldquocrisis del petróleo&rdquo. La financiación corrió a cargo en su totalidad de la aportación de los fieles, sin ninguna colaboración de institución oficial. Sin duda que esa circunstancia propició la lentitud con que se ejecutó la obra. Cuando la construcción se encontraba avanzada, falleció don Rodrigo Bocanegra, párroco de la Encarnación, y don José Miranda fue designado para sustituirle. En febrero de 1974 se nombró a don José Lebrón Olmedo nuevo párroco del Calvario. Continuó con la obra, de forma que el nuevo templo fue bendecido por el Obispo don Ramón Buxarrais Ventura, el sábado, 7 de agosto de 1976. Concelebraron el párroco Lebrón Olmedo, don José Miranda (que había sido nombrado ecónomo diocesano), don Juan Anaya Peña (párroco de la Divina Pastora) y don Francisco Echamendi, quien había sido designado párroco de Ntra. Sra. de la Encarnación. Como maestro de ceremonia actuó don José León. Se encontraban presentes el arquitecto don Vicente Benlloch y los aparejadores don Juan Antonio Torquemada y don José Arias Campomanes.

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