Templar gaitas

A cada uno lo suyo

Aplicado el art 155 era de esperar una vuelta a la razón y al derecho

PEDRO MORENO BRENES

«Hase de hablar como en testamento, que a menos palabras, menos pleitos.» Que gran consejo nos daba nuestro Baltasar Gracián apelando a que mientras más gusto le damos a la lengua o a la pluma, más riesgo de «meter la pata hasta el corvejón». Aplicado el art 155 era de esperar una vuelta a la razón y al derecho, templando gaitas y acentuando coincidencias y no revolviendo más de la cuenta las diferencias. Pero tampoco vivimos en los “mundos de Yupi’, y se sabía que patear al Estado de Derecho no podía salir gratis. Los jueces están sometidos a la ley, y nuestro Código Penal contempla la tipificación de algunas de las conductas en las que han podido incurrir los miembros del destituido gobierno de la Generalitat y los de la mesa del parlamento catalán. Dicho lo anterior, como jurista entiendo más que discutibles los autos de prisión de la jueza instructora (que son medida cautelar, no sentencia) respecto al delito de rebelión, ya que el CP exige violencia física (y así se incorporó en el debate parlamentario), requisito que no se observa en los hechos investigados, hasta el punto que el fiscal general del Estado afirma que una querella no es un escrito de acusación y «que no se hila tan fino». No creo discutible sin embargo que hay delitos de prevaricación y de desobediencia e incluso malversación, y que no se puede confundir la sedición con los desórdenes en una manifestación. También a mi juicio resulta forzada la apelación del auto respecto a la posible reactivación delictiva o al riego de fuga y desde luego sobra esposar a los ex consellers ‘por detrás’ (como si fueran presos peligrosos) o los comentarios vejatorios de algunos policías.

La alcaldesa de Barcelona, señora Colau, no ha seguido el consejo de Gracián y se ha lanzado a disparatar exigiendo a Rajoy la libertad de los encarcelados, una amnistía o hablando de venganza en la acción judicial contra ‘presos políticos’. Rajoy no puede liberar (ni encarcelar) a los presos y eso se llama independencia judicial, en España (artículo 62 i) de la CE) se prohíbe los indultos generales y los individuales solo caben sobre penas impuestas en sentencia firme, y según el Consejo de Europa, hay presos políticos cuando existe «violación …de la libertad de pensamiento, conciencia y religión, la libertad de expresión y de información, la libertad de reunión y asociación»; las urnas no dan patente de corso. Tampoco andan lúcidos los que apelan a la disolución judicial de los partidos políticos independentistas, ya que la Ley Orgánica 6/2002, de Partidos Políticos, solo contempla esa posibilidad en casos tasados (art 10) entre los que no se encuentran defender la independencia de una parte de España, algo totalmente legítimo al amparo de la libertad ideológica (art 16 CE).

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