Templar ánimos

A pesar de sus escándalos, la impronta reflexiva de Pujol ha dejado huella

MARGARITA SÁENZ-DIEZ

La tensión había llegado al máximo pero ahora las costuras empiezan abrirse para frenar el subidón. Ya no es una locura confiar en que el diálogo sin condiciones previas sea un camino practicable. El ritmo hacia el futuro lo intentan templar algunos políticos del partido que fundó Jordi Pujol. Mientras, la CUP exige lo imposible y Esquerra Republicana («somos buena gente») espera su oportunidad con cara de póker. Porque, más allá de la enorme decepción y el escándalo que produjo que el ex president Pujol se quitara la careta, su impronta reflexiva ha dejado huella en el PdeCat, el partido heredero de Convergència.

La llamada ley de desconexión pretende convertir el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en el Tribunal Supremo. El órgano en el que culminaría la nueva organización judicial. Así, todos los casos que estuvieran en manos de cualquier órgano de la justicia española serían asumidos por los órganos judiciales catalanes. Entre otros, los procedimientos en marcha contra Jordi Pujol y familia, o el caso de las comisiones en obra pública del 3%. La norma aprobada a las bravas no cita ningún caso concreto, pero ahí está. A la espera de que algunos encausados respiren más tranquilos...

El contemporizador conseller de Empresa, Santi Vila, ha propuesto dar una última oportunidad al diálogo. El ya lo ha iniciado con UGT y CC OO. Su actitud le hubiera costado el cargo hace algunas semanas, como ocurrió con su antecesor, pero esa estrategia es compartida ahora por muchos de su propio partido, en los que hay diversidad de opinión.

A la iniciativa del Colegio de Abogados de Barcelona de crear una comisión independiente que facilite el diálogo, se han apuntado sindicatos, varias universidades, pequeñas patronales e incluso el Fútbol Club Barcelona, después de que su presidente se declarara favorable al sí a la independencia.

Y el color blanco de la paz, que dio otro tono a las manifestaciones masivas de ayer, ha sido otro intento de dilatar el proceso de adopción de medidas irreversibles. Novedosa posición en la que ahora se alinea con mucha prudencia el destacado alentador del conflicto, Artur Mas. No se trata solo de proclamar la independencia sino de ser capaces de convertirse en un país independiente, ha dicho.

Mientras tanto, millones de ciudadanos se preguntan, ¿de dónde ha salido tanto odio? Sin odio pero con desprecio hacia las capacidades políticas de Mariano Rajoy se ha pronunciado la fundación FAES, que inspira José María Aznar. Su consejo ha sido que el Gobierno de Rajoy se haga cargo de la autonomía de Cataluña aplicando el artículo 155 de la Constitución, y si su presidente no tuviera ánimo para hacerlo, debería reconocer su incapacidad y convocar elecciones.

¡Ahí es nada!

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