Televisión de partido

JOSÉ MARÍA CALLEJA

Después de haber criticado ácidamente, y con razón, a la anterior dirección de Televisión Española, va ahora el gran timonel Pablo Iglesias y anuncia, como si fuera cosa del todo suya, quién será el periodista fiel a su partido que dirigirá el Ente. Como Pablo no podía ser, proponía a una voz lo más cercana a si mismo, alguien que defendió con ahínco el referéndum inmobiliario. Al final, la cosa no ha salido, después de ese ejercicio en el que el caudillo de Podemos ha demostrado, una vez más, que su verdadero adversario es el PSOE y que su obsesión es demostrar que es él el que manda aunque no sea presidente. «Dadme los telediarios», dijo el interesado en su día, frente a la educación, la sanidad, los servicios sociales, la ayuda a los pobres. La jugada no ha cuajado, pero ha dejado retratado a Iglesias, y a Sánchez.

Después de hacer la pelota a las trabajadoras que cada viernes se vestían de negro para pedir una RTVE pública y plural, no de partido, después de pedir aplausos para ellas en los mítines, los podemistas se han querido repartir el poder en un reservado y se han afanado en colocar a los adictos en puestos bien retribuidos y para los que no han acreditado cualificación profesional. No tengo palabras para describir la pueril confesión de una de las candidatas por un día: Pablo me ha dicho que Pedro le ha dicho que la tele es de Podemos. Sin anestesia. Todo esto después de borrar miles de tuits de memoria inmediata, tras tanto defender la memoria remota. El PNV se opuso al reparto, pero no por transparencia democrática -EH Bildu ha salvado a su directora en EITB- sino porque no ponían a uno de los suyos, periodista de partido. El caso es que después de cargarse de razón en la oposición al anterior director general, a ese orgulloso de ser militante del PP y de aparecer en los papeles de Bárcenas, han propuesto una lista de orgullosos de Podemos, frustrada en la dirección, pero plena en el Consejo de RTVE.

Ya sabemos por experiencia que lo obvio es lo más complejo de explicar, pero parece que para dirigir un ente con 6.400 trabajadores/as y con mas de mil millones de euros de presupuesto se debería elegir a una persona profesional, competente, con trayectoria acreditada. Es lo que prometieron.

Ha habido en España, a mi juicio, tres momentos en los que se ha dado una conjunción de profesionalidad, libertad y conexión con los espectadores. Primero fue Fernando Castedo, director de RTVE con UCD en el Gobierno. Luego, la etapa de Pilar Miró, con los socialistas en el poder, y la más reciente, con Luis Fernández como director general y Fran Llorente responsable de informativos, Gobierno de Zapatero. Sí se puede hacer una buena tele, pero no a base de poner adictos políticos no suficientemente preparados.

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