SUSANA DÍAZ VUELVE A RESPIRAR

ANDALUCÍA EN EL DIECISIETE

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

Lo habitual en un congreso del PSOE cuando un 94,8 % de sus delegados respaldan la gestión de la secretaria general y otro tanto por ciento igual apoyará hoy a su nueva ejecutiva es concluir que, en el caso de Andalucía, Susana Díaz ha salido reforzada. Pero eso ya se sabía antes de que comenzara el 13 congreso de los socialistas andaluces en el hotel Renacimiento de Sevilla. Un nombre que viene bien para lo que se ha escenificado entre sus amplios salones y corredores. Susana Díaz llegaba al congreso con la reválida de la secretaría general de los socialistas andaluces aprobada con sobresaliente, una vez que no tuvo rival en las primarias y había logrado el aval de 25.000 de los 45.000 militantes. Tampoco fue una sorpresa. Su mérito no está en eso. En este congreso parece haberse olvidado que hace solo dos meses y una semana la presidenta andaluza sufrió un varapalo difícil remontar para cualquier político por muy dura que sea su coraza. Recibió de la mayoría de los militantes del PSOE nacional un 'no' como una casa a su aspiración de dirigir el partido, pese a tener a gran parte de su poder orgánico e histórico a su favor.

La primera que pareció ayer haberlo olvidado es la propia Díaz, que no hizo ninguna mención a las primarias que perdió frente a Pedro Sánchez en el discurso sobre su gestión del partido en Andalucía de los últimos cuatro años. Susana Díaz puso el acento en que había cumplido su compromiso adquirido en el cónclave de 2013 en Granada de unir al partido y ganar las elecciones andaluzas. Lo cual es cierto. Pero también lo es que la mitad de estos cuatro años el PSOE andaluz ha vivido en completa tensión por su mal calculado salto a Madrid.

Un dirigente socialista cercano a Susana Díaz y que vivió el calvario de las primarias y la noche aciaga del 21 de mayo en la que perdió frente a Pedro Sánchez, comentaba qué lejano le parecía ya todo aquello, aunque no han pasado ni tres meses. Una vez que comprendió que había perdido, Díaz supo lo que tenía que hacer: centrarse en Andalucía, es decir, volver al fortín de los socialistas andaluces. Este congreso ha confirmado su poder en la federación más numerosa del PSOE. Y Díaz y sus cuadros en el PSOE andaluz s e han esforzado en que se note. Lo ha hecho envolviéndose en la bandera blanca y verde como otras veces sus antecesores. Y lo ha hecho con una coartada que el mismo Pedro Sánchez le ha puesto a huevo: el guirigay del debate territorial.

Los sanchistas califican de «vintage» un congreso en el que Díaz parece resucitar

Así un congreso llamado a ser anodino e intrascendente, Susana Díaz le ha dado voz nacional al poner en tela de juicio la estrategia de Pedro Sánchez para frenar el independentismo de los catalanes dando alas nacionalistas al PSC y resucitando la asimetría en dineros del norte y el sur que en los setenta hizo salir a las calles a miles de andaluces. «El PSOE nunca ha sido nacionalista», le ha recordado. Susana Díaz ha sacado el 28F de la autonomía andaluza del baúl de los recuerdos y también a los históricos del PSOE andaluz, no solo a sus expresidentes Chaves y Griñán, también a Guerra y Felipe González. Qué curioso, Díaz ha logrado unir en una foto a Chaves y Guerra, enemigos políticos durante los 19 años en que el primero fue presidente de la Junta. Alfonso Guerra no aparecía en un congreso regional desde el pleistoceno de los noventa.

Y todo esto para demostrar que está viva, que no ha muerto en el intento de las primarias. Díaz cuenta con la 'fuerza del sur', eslogan del congreso elegido adrede. «Este es un congreso 'vintage'», dice un viejo rival de la presidenta en tono irónico. El sanchismo quiere hacer ver que Susana Díaz forma parte del pasado, como los dirigentes históricos a los que reivindica, pero este congreso ha desvelado que quizás aún pueda resurgir de las cenizas.

Díaz salió de la pelea con Pedro Sánchez totalmente quemada y con una imagen bastante deteriorada en el ámbito nacional. Aún no la ha recuperado, pero el congreso andaluz parece haberle dado un gran balón de oxígeno. El renacimiento de Susana Díaz tiene mucho que ver con el discurso que le proyectó a la política nacional, cuando defendió la unidad de España ante el primer órdago independentista de los nacionalistas catalanes. Ahora con el segundo aparece una nueva oportunidad.

Y algo más. El que los sanchistas parecen haberse esfumado del congreso no obedece solo a la voluntad de estos por no crispar el ambiente, por tender puentes con la baronesa del sur. El PSOE andaluz, sus cuadros, casi todos afines a Susana Díaz, se han cuidado mucho de derrotar a los sanchistas en todos los ámbitos. Lo han hecho en los congresillos para la elección de delegados. Solo 31 de los casi 500 son afines a Sánchez. Y lo han hecho en el debate sobre la ponencia política. No le han dejado pasar ninguna enmienda que huela al documento del congreso federal, ni sobre el plurinacionalismo ni sobre bajar el porcentaje para los avales en los congresos provinciales. El tiempo dirá si esta tensión por el control del partido se queda solo en Andalucía o es la antesala de algo más.

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