Andalucía en el diecisiete

Susana Díaz sale al exterior

Susana Díaz se coloca el auricular de traducción en Lisboa. / EP

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

EL viaje institucional de Susana Díaz a Portugal es el cuarto al extranjero desde que es presidenta (sin contar las asistencias a las ferias turísticas de Londres y Berlín) y el primero que hace encabezando una delegación empresarial. Al contrario que sus antecesores, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, Díaz ha viajado poco al extranjero desde que asumió la Presidencia en 2013, unas visitas que los expresidentes siempre enmarcaban como respaldo a las empresas andaluzas que buscan negocio en el exterior. Eso va a cambiar.

Susana Díaz no solo ha renovado su impronta, sino también su estrategia política como gobernanta de la principal comunidad autónoma de España en población y extensión, aunque no en producto interior bruto. Durante su primera etapa antes de las elecciones de 2015, Díaz primó la proyección nacional de Andalucía para atraer inversores cuando el desempleo en esta comunidad constituía (constituye aún) un gran lastre.

Susana Díaz buscó y encontró en esa proyección nacional la suya propia como política. Visto lo acontecido en la pugna por el liderazgo del PSOE , es fácil deducir que aquel álbum de fotos con los grandes empresarios españoles tenía también el objetivo de robustecer su liderazgo con vista al salto a Madrid.

La agenda de la presidenta ya no es tan nacional No se le puede negar coherencia en temas como el de Cataluña

En cualquier caso esta estrategia es anterior a la aparición de Pedro Sánchez en la primera fila. No se le conocía cuando la famosa conferencia en octubre de 2013 en el Ritz de Madrid, donde Díaz asombró con su discurso en defensa de la unidad de España y criticando a José Luis Rodríguez Zapatero por su gestión del Estatuto de Cataluña. Tampoco estaba Pedro Sánchez cuando Díaz viajó a Barcelona en febrero de 2014 y defendió ante Artur Mas y luego ante medio centenar de empresarios catalanes lo mismo.

También que Rajoy debía bajarse del burro y dialogar. Esta palabra (diálogo) no aparece tanto ahora en su discurso, pero tampoco el desafío de los separatistas catalanes era entonces el de ahora. Díaz ha defendido siempre lo mismo, con Pedro Sánchez y sin Pedro Sánchez, por lo que reducir su postura en apoyo del orden constitucional en el Parlamento andaluz este jueves a la rivalidad orgánica por controlar el PSOE o a su afán de meterle el dedo en el ojo a su secretario general no es riguroso. Se podrá estar de acuerdo o no con su opinión y hacer, pero no se le puede negar coherencia en temas como el de Cataluña. Eso es liderazgo.

Con idea o no de liderar el PSOE, la agenda de la presidenta andaluza siempre fue sobre todo nacional y su mensaje, el de fortalecer el papel de Andalucía en el debate territorial que ya se preveía. Esto último sigue siendo así. Andalucía se juega mucho en el nuevo sistema de financiación autonómica, sobre todo si la salida al conflicto de Cataluña pasa por un cupo fiscal como el del País Vasco, como torpemente ha enseñado la patita Guindos esta semana. Los consejeros de su Gobierno siguen yendo con asiduidad a Madrid, pero no Susana Díaz.

Díaz mima sobre todo al territorio andaluz, su fortín, pero como novedad está su nueva mirada al exterior del país. En su agenda aparecen con mayor frecuencia entrevistas con embajadores en San Telmo. Y el viaje a Portugal es el primero que hace encabezando una delegación empresarial. Cabe subrayar aquí la creciente influencia en la presidenta del consejero de Economía y Conocimiento, Antonio Ramírez de Arellano. En todo.

Arellano, que no es militante del PSOE, es de todos los consejeros el de mayor presencia activa en redes sociales y medios de comunicación sobre el conflicto catalán. Sobre el mismo se muestra tan beligerante contra el nacionalismo separatista «de las regiones ricas» como contra el nacionalismo centrista de la extrema derecha. A él le debe la medida de mayor éxito de su gobierno, la gratuidad de la universidad a quienes aprueben. Y es también Arellano quien le ha hecho ver la importancia de subirse al carro de las exportaciones. Los datos demuestran que la recuperación económica se debe en parte al crecimiento de estas.

Extenda vuelve a reabrir delegaciones cerradas en 2012 y hay lugares tan exóticos como Kazajistán y Vietnán en los que empresarios andaluces están empezando a triunfar. Los intercambios comerciales siempre se empujan más cuando las misiones empresariales son arropadas por presidentes o ministros. Se ha visto con el éxito de la convocatoria de Lisboa. Díaz toma nota: Ramírez de Arellano fue, junto a Máximo Díaz Cano, sus únicos acompañantes a la cena con el primer ministro luso, Antonio Costa. Una cena, en la que también estuvo el embajador español, Eduardo Sáenz de Buruaga, y que duró cuatro horas.

No sé si en la agenda de los próximos meses de Susana Díaz está viajar con empresarios a remotos países o a cercanos. San Telmo no lo confirma, pero sí admite que en la nueva estrategia de la presidenta existe la firme convicción de que para defender la marca Andalucía hay que salir más al extranjero.

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