SUSANA DÍAZ, EN SU 'MOMENTO VALLE'

Lalia González
LALIA GONZÁLEZ

El debate del Estado de la Comunidad es, teóricamente, el momento de más importancia del año político. Nos lo repetíamos ayer («repita conmigo», que diría después la presidenta de la Junta de manera machacona al líder de la oposición) para autoconvencernos de que, en fin, estábamos ante el hito de la temporada, pero ni por esas. La sesión se diferenció poco de cualquier pleno de control, salvo por el orden de intervenciones, de mayor a menor. Además, la implantación de otro 'debate general', éste sin propuestas de resolución, termina por devaluar la gran cita anual. El último se produjo en junio.

Así que aquí estábamos de nuevo, un poco en el día de la marmota, aunque con algunos matices. Si se compara con junio pasado, cuando la presidenta regresaba de su histórica «hostia» (ella misma lo dijo) frente a Pedro Sánchez, visiblemente afligida, ayer se vio a una Susana Díaz recuperada, incluso cómoda en su papel, en su discurso, que incluso fue más corto que en otras ocasiones, y arriesgó poco. Ni siquiera mostró una especial contundencia en el tema catalán, como se podía esperar.

La lideresa andaluza está en lo que se llama un 'momento valle', después de la enorme cumbre que subió, y descendió, meses atrás. Ahora, entre tanto la cuesta vuelva a subir, pedalea en llano, confirma que las elecciones autonómicas no se van a adelantar sobre marzo de 2019, todo lo más serán en febrero, tampoco después que vienen las municipales, y se dedica a asegurar su feudo, que es lo que aconsejan los marketinianos, sin perder de vista el curso de la carrera, tanto en clave nacional como regional donde, parece, Moreno le inquieta menos. Para más suerte, ayer Pedro Sánchez perdió el avión a Granada, donde tenía un acto.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos